Vizcacha ecuatoriana: la lucha por su supervivencia en Loma Delgada

La vizcacha ecuatoriana, un roedor andino en peligro crítico de extinción, ha sido el foco de atención de la Fundación Amazonía Productiva, que busca adquirir Loma Delgada, uno de sus pocos refugios naturales. Ubicado en el cantón Quilanga, en la provincia de Loja, este espacio de 35 hectáreas se encuentra en una zona de gran biodiversidad, pero también enfrenta serias amenazas, como el avance de la agricultura, especies invasoras y la expansión de actividades mineras. Karen Gudiño, gestora del proyecto, subrayó la crítica situación a la que se enfrenta la vizcacha y la importancia de proteger su hábitat para mantener el equilibrio ecológico de la región.

Loma Delgada se destaca no solo por ser un refugio de la vizcacha ecuatoriana, sino por su rica diversidad de flora y fauna. En este santuario ecológico se han registrado más de cincuenta especies, además de cascadas, cavernas y nacientes de agua. El biólogo Jimmy Japón, quien ha investigado la vizcacha desde su descubrimiento en 2009, enfatizó que estos animales juegan un papel crucial en el ecosistema al contribuir a la dispersión de semillas y la formación de suelo fértil. La conservación de este hábitat no solo es esencial para esta especie en particular, sino para la salud de todo el sistema ecológico que lo rodea.

Sin embargo, el entorno de Loma Delgada está amenazado por diversos factores. El crecimiento de especies invasoras, como el pino, ha transformado el ecosistema, desplazando a la vegetación nativa. En 2024, un devastador incendio arrasó miles de hectáreas en la zona, afectando gravemente la flora y fauna local. Gudiño señaló que, aunque la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos reportó 6.300 hectáreas dañadas, los residentes indican que la cifra es aún mayor, lo que resalta la necesidad urgente de acciones de conservación.

Ante este panorama, la Fundación Amazonía Productiva se ha propuesto recaudar 167.106 dólares para asegurar la compra de Loma Delgada y financiar un programa de restauración ecológica a lo largo de cinco años. Los fondos también se destinarán a reforestación con especies nativas, monitoreo mediante cámaras trampa y formación de personal local. El proyecto no solo busca proteger la vizcacha, sino también fomentar el ecoturismo y la educación ambiental, generando así un modelo sostenible que beneficie a las comunidades locales.

Karen Gudiño concluyó que la protección de Loma Delgada es fundamental para asegurar el futuro de una especie única en Ecuador y para la conservación de las fuentes de agua que benefician a unas 3.500 personas en comunidades cercanas. La fundación defiende que asegurar este espacio significa también fortalecer las alternativas productivas sostenibles para quienes habitan en la región. Consciente de los peligros que enfrenta este ecosistema, la Fundación Amazonía Productiva hace un llamado a la colaboración para preservar la biodiversidad y el equilibrio ecológico en esta zona amenazada.