Zoonosis: La Historia Oculta de Enfermedades que Nos Afectan

En el marco de la interrelación histórica entre humanos y zoonosis, la viróloga Margarita del Val destaca que estas enfermedades, que se transmiten de animales a personas, han estado presentes desde el Neolítico. La agricultura y el surgimiento de la ganadería propiciaron un entorno donde ciertos patógenos pudieron adaptarse y multiplicarse, dando lugar a epidemias significativas a lo largo de la historia. La peste, que asoló Europa en la Edad Media, es uno de los ejemplos más notorios de zoonosis, y muestra cómo la proximidad entre humanos y animales puede tener consecuencias devastadoras. Según la Organización Mundial de la Salud, hay más de 200 zoonosis conocidas, lo que resalta la necesidad de monitoreo y prevención para evitar surgimientos inesperados como el que hemos vivido con el SARS-CoV-2.

Del Val explica que el salto de un patógeno animal a humanos no es un evento frecuente, sino el resultado de combinaciones aleatorias que necesitan suceder. Para que un virus atraviese esta barrera, se requieren dos eventos: primero, que ocurra una mutación que le permita al patógeno multiplicarse en humanos; y segundo, que encuentre a una población humana con suficiente densidad para facilitar su transmisión. Debido a esto, las medidas de cuarentena son cruciales, ya que reducen las oportunidades de propagación al limitar el contacto entre individuos, minimizando así el riesgo de que el virus se establezca en la población humana.

La relación entre zoonosis y seres humanos es bidireccional, incidiendo tanto en la salud animal como en la humana. La pandemia de COVID-19 es un claro ejemplo de cómo los virus pueden saltar de humanos a animales, ya que se ha documentado la transmisión del SARS-CoV-2 a diversas especies, incluidas las granjas de visones. Este fenómeno subraya la importancia de entender que no vivimos en una burbuja aislada, sino que nuestras acciones tienen repercusiones en el reino animal. El cambio climático también puede influir en la aparición de nuevas zoonosis, como es el caso del aumento de la incidencia de enfermedades transmitidas por mosquitos que se ven favorecidas por temperaturas más cálidas.

Frente a la complejidad de las zoonosis, surge la necesidad de adoptar un enfoque de ‘una sola salud’, que vincule la salud de los humanos, los animales y el medio ambiente. Del Val enfatiza que es esencial anticiparse a los brotes a través de un monitoreo constante en la fauna doméstica y silvestre, así como en el medio ambiente. Esto permitirá no solo una mejor preparación ante posibles crisis sanitarias, sino que fomentará una interacción más saludable entre nuestro ecosistema y la actividad humana, garantizando un enfoque proactivo en lugar de reactivo ante futuras amenazas.

Finalmente, en medio de los retos presentados por las zoonosis, es vital la cooperación entre distintos sectores, no solo desde el ámbito de la salud pública sino también desde la agricultura, el medio ambiente y las políticas sociales. Iniciativas como el boletín semanal #PlanetaSostenible tienen entonces un papel esencial en la difusión de información y la creación de conciencia sobre cómo nuestras acciones impactan no solo en nuestras propias vidas, sino en la de las generaciones futuras y en el equilibrio del planeta. Compartir conocimiento constituye una herramienta indispensable en la lucha contra estas enfermedades que, desde siempre, han moldeado la historia de la humanidad.