Varamiento de animales marinos: qué hacer y cómo ayudar

La situación del varamiento de animales marinos en las playas de España es un problema que ha cobrado mayor visibilidad en tiempos recientes. El último caso de un delfín en Almería, que falleció tras ser reintroducido al mar varias veces, ha puesto de relieve la importancia de seguir los protocolos adecuados al encontrarse con un animal en la orilla. Según el Centro de Recuperación de Animales Marinos de Cataluña (CRAM), es crucial que la ciudadanía esté informada sobre cómo actuar en estas situaciones para maximizar las posibilidades de recuperación del animal y evitar inconvenientes adicionales.

En primer lugar, CRAM destaca que lo más importante frente a un varamiento es llamar al 112. Este paso es esencial porque el servicio de emergencias se encarga de activar a los técnicos especializados que, según la comunidad autónoma, asistirán al animal varado. Montse Pal, vocera de CRAM, enfatiza que los individuos que presencien estos incidentes deben evitar tocar o intentar movilizar al animal, ya que esto podría empeorar su estado o poner en riesgo también la salud de los humanos involucrados.

El no manipular a un animal varado se justifica ampliamente, ya que la intervención inapropiada puede agravar la salud del animal. Por ejemplo, en el caso de las tortugas atrapadas en redes, es sumamente peligroso que alguien intente liberar a la tortuga por su cuenta, pues esto podría causar infecciones si se introduce aire o bacterias en sus heridas. La recomendación es clara: cumplir con los protocolos establecidos y dejar la recuperación y asistencia en manos de los expertos.

Cuando los técnicos de CRAM son alertados, el tratamiento del animal varado varía dependiendo de la especie. Las tortugas heridas son trasladadas a un centro de recuperación, donde se les brindan cuidados hasta que estén listas para volver a su hábitat natural. Por otro lado, en el caso de los delfines, se utilizan UVI móviles para atender al animal directamente en la playa sin necesidad de trasladarlo, ya que el estrés puede ser perjudicial para su recuperación. Los esfuerzos están enfocados en minimizar el impacto de la manipulación y garantizar el bienestar del animal.

Adicionalmente, CRAM también colabora con pescadores para mitigar el impacto de capturas accidentales de tortugas. Esta cooperación se traduce en jornadas de formación y sensibilización sobre cómo actuar ante estos incidentes. Involucrar a las comunidades y crear un sentido de responsabilidad compartida es fundamental, y la experiencia de liberar a un animal como parte de un proceso colectivo resulta muy gratificante. Con la esperanza de mejorar la situación, el número de rescates de animales va en aumento, reafirmando la necesidad de acción y conciencia ante el cuidado de la fauna marina.