Un juzgado de Vitoria ha declarado en concurso voluntario de acreedores a siete sociedades pertenecientes al grupo Tubos Reunidos, un hecho que marca un momento crítico para la empresa. Esta decisión fue formalizada a través de dos autos emitidos por la plaza número 7 de la Sección Civil del Tribunal de Instancia de Vitoria, que se encarga de los asuntos mercantiles. En uno de los autos se incluye a Tubos Reunidos Group S.L.U., que cuenta con plantas de producción en Amurrio y Trapagaran, así como a Tubos Reunidos Premium Threads S.L., que opera desde Iruña de Oca.
El segundo auto contempla a una serie de filiales y empresas relacionadas, como Tubos Reunidos Services S.L.U., Aplicaciones Tubulares S.L.U., Tubos Reunidos GMBH en Alemania, junto con Tubos Reunidos América INC y RDT INC, ambas en Estados Unidos. Esta declaración es un síntoma de los problemas financieros profundos que atraviesa el grupo, que ha visto mermadas sus operaciones y su viabilidad económica en los últimos tiempos.
A raíz de esta declaración, el juzgado ha nombrado a PKF Attest Concursal S.L.P. como administrador concursal, una firma que tiene experiencia previa en la gestión de situaciones similares con otras empresas vascas. Entre las entidades que han pasado por su administración se encuentran La Naval de Sestao y Astilleros Balenciaga, lo que otorga a PKF Attest una amplia credibilidad en la resolución de crisis empresariales. Este nombramiento es esencial para garantizar que se sigan los procedimientos adecuados y se protejan los intereses de los acreedores.
Los acreedores de Tubos Reunidos han sido convocados a presentar sus reclamaciones ante la administración concursal dentro de un plazo de un mes, a partir del día siguiente a la publicación de la declaración de concurso en el Boletín Oficial del Estado. Esta fase es crucial, ya que permitirá a los acreedores evidenciar sus derechos y determinar las posibilidades de recuperar parte de las deudas pendientes, en un contexto donde la empresa ya arrastra una deuda financiera significativa, que asciende a 263 millones de euros.
La situación financiera de Tubos Reunidos es alarmante, especialmente tras registrar pérdidas de 118 millones de euros el año pasado, y con una deuda que incluye aproximadamente 150 millones en préstamos de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). La dirección de la empresa ha declarado que el futuro es incierto y que sin la intervención de inversores dispuestos a aportar capital, el concurso de acreedores podría llevar al cese de actividades y a la extinción de contratos laborales, afectando a unos 1.300 trabajadores, que en su mayoría se encuentran en huelga indefinida en la planta de Amurrio.

