Las poblaciones de salmón atlántico en España han experimentado una caída alarmante de más del 80 % en la última década, según la Sociedad Ibérica de Ictiología (SIBIC). Esta situación es particularmente crítica en comparación con las tendencias generales a nivel global. El organismo ha solicitado de manera urgente la inclusión del salmón atlántico en el Catálogo Español de Especies Amenazadas, instando a prohibir su pesca deportiva como una medida de protección. Este declive ha coincido con el inicio de la temporada de pesca en comunidades históricamente salmoneras como Asturias y Cantabria, donde la falta de capturas del emblemático «campanu» evidencia una crisis que podría desembocar en la extinción local de la especie.
Los datos más recientes revelan un panorama desolador. En 2025, solo se registraron 130 salmones pescados en Asturias, en comparación con más de 3,000 a inicios del siglo XXI. Las cuencas monitoreadas en Galicia, Navarra y el País Vasco también reflejan un declive similar, con la SIBIC advirtiendo sobre un descenso del 82.1 % en las poblaciones. Además, las barreras fluviales han limitado el acceso a más del 56 % del hábitat histórico del salmón, contribuyendo a su drástica desaparición de ríos clave en varias regiones.
En octubre de 2025, un equipo de científicos culminó un exhaustivo cuestionario de evaluación del salmón atlántico, utilizando criterios de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN). Los resultados confirmaron que las poblaciones españolas encuadran en la categoría de «En Peligro Crítico», un estatus que contrasta marcadamente con la clasificación global de «Casi Amenazado». Este vertiginoso descenso poblacional no solo pone en riesgo una especie emblemática, sino que también afecta el legado biogeográfico único que poseen las poblaciones españolas y portuguesas, que representan el límite sur de distribución de esta especie en Europa.
Para combatir esta crisis, se han propuesto varias medidas urgentes. La SIBIC exige la catalogación del salmón atlántico como especie en peligro de extinción y la inmediata suspensión de la pesca deportiva, así como el cese de la extracción de reproductores. Asimismo, abogan por la eliminación de barreras fluviales obsoletas y un monitoreo constante en todas las cuencas para establecer un plan de conservación efectivo. La situación es aún más apremiante dada la vulnerabilidad de esta especie al cambio climático, que amenaza sus migraciones y ciclos de vida.
El declive de las poblaciones de salmón atlántico se atribuye a factores como la sobrepesca, la fragmentación fluvial y el calentamiento de las aguas. La combinación de estas amenazas ha resultado en una mortalidad alarmante, especialmente en su área de distribución límite. A lo largo de los años, se ha prohibido la pesca comercial en España, pero la pesca deportiva sigue siendo un riesgo para las poblaciones retornantes. Sin un esfuerzo concertado por parte de las instituciones y la sociedad, el futuro del salmón atlántico en España se encuentra seriamente comprometido.
