En un avance significativo para la investigación y conservación de la fauna marina, un total de 127 rorcuales comunes han sido avistados frente a las costas de la Marina Alta en Alicante durante la última campaña científica de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV). Este hallazgo, aunque notable, no sugiere un incremento en la población de la especie, sino un mejorado esfuerzo de seguimiento que ha permitido detectar más ejemplares. El catedrático Eduardo Jorge Belda Pérez, experto en zoología, subraya que estos datos son cruciales para estimar el número de rorcuales que migran cada año hacia el Atlántico, contribuyendo así al entendimiento de esta especie amenazada y a sus patrones migratorios a lo largo de las costas mediterráneas españolas.
Los rorcuales, comúnmente referidos como ballenas, presentan características específicas que los diferencian en el vasto mundo marino. Según Belda, estos cetáceos se destacan por su cuerpo estilizado, una distintiva aleta dorsal y los surcos que adornan su garganta, los cuales les permiten abrir su boca de manera asombrosa para alimentarse. En contraste, las ballenas verdaderas carecen de esta aleta y tienen cabezas desproporcionadamente grandes en comparación con su cuerpo. Este entendimiento de las diferencias morfológicas es esencial para la clasificación y estudio de cada especie dentro de su hábitat.
La campaña también ha resaltado la relevancia del cabo de la Nao como un área estratégica para la migración de los rorcuales comunes. Las investigaciones llevadas a cabo buscan desentrañar los patrones migratorios y la distribución de estas criaturas en diversas regiones del Mediterráneo, tales como el mar de Alborán y las aguas atlánticas. Utilizando técnicas innovadoras como la fotogrametría aérea y el seguimiento satelital, los investigadores se centran en identificar zonas críticas para la alimentación y reproducción de los rorcuales, así como en evaluar las amenazas que enfrentan en su entorno, incluyendo el tráfico marítimo y el cambio climático.
Uno de los avances más notables de esta temporada fue la identificación individual de más de 80 rorcuales mediante drones. Cada ejemplar posee un patrón único en su piel que permite su reconocimiento a partir de imágenes fotográficas, facilitando el seguimiento de su desplazamiento y ayudando a los científicos a estimar el tamaño de la población. Este enfoque no solo proporciona datos sobre la migración, sino que también abre nuevas vías para comprender la biología y la ecología de la especie sin causar perturbaciones en su hábitat natural, enfatizando el compromiso con el bienestar animal.
La situación del rorcual común en el Mediterráneo es preocupante, ya que está catalogado como especie en peligro por la UICN. Con una población estimada de menos de 1,500 individuos adultos, se enfrenta a múltiples amenazas, entre las que destacan las colisiones con embarcaciones y el impacto del cambio climático. El incremento de la temperatura del océano está mermando la disponibilidad de alimentos y ocasionando una disminución del hábitat adecuado. Sin embargo, Belda recalca que la conservación de esta especie es crucial, ya que su conservación no solo beneficia al rorcual sino también al ecosistema marino en su conjunto, almacenando carbono y contribuyendo a la salud del medio ambiente.

