El Institut de Tecnologia de la Construcció de Catalunya (ITeC) ha enfatizado la creciente urgencia de adaptar los edificios y las ciudades ante las olas de calor cada vez más frecuentes e intensas, destacando que la resiliencia térmica se ha convertido en un elemento clave para el sector de la construcción. Este enfoque busca garantizar el confort de los usuarios en condiciones climáticas extremas, alineándose con las nuevas exigencias de la normativa europea. En este contexto, se reconoce que los edificios no solo deben ser eficientes energéticamente, sino que también deben adaptarse proactivamente a los cambios en las condiciones climáticas, lo que conlleva un replanteamiento en el diseño y la rehabilitación de los inmuebles existentes.
Tradicionalmente, las estrategias de eficiencia energética se han centrado en la reducción del consumo energético durante el invierno. Sin embargo, el ITeC ha señalado que la intensificación de los episodios de calor extremo está modificando estas prioridades, obligando a los profesionales de la edificación a enfocar sus esfuerzos en la creación de espacios que no solo sean eficientes, sino que también ofrezcan un entorno cómodo y habitable durante las altas temperaturas veraniegas. Este cambio de paradigma exige una reevaluación de las técnicas y materiales utilizados en la construcción, promoviendo un enfoque más integral hacia la sostenibilidad.
La Directiva Europea de Eficiencia Energética de los Edificios (EPBD) está impulsando esta transformación, colocando la resiliencia térmica en el centro de su estrategia. A medida que la normativa va implementándose en toda la Unión Europea, se hace evidente que el objetivo es avanzar hacia edificaciones que no solo cumplan con criterios de eficiencia energética, sino que también estén diseñadas para operar en un contexto de cero emisiones para el año 2030. Ferran Bermejo, director técnico del ITeC, indica que la resiliencia térmica es ahora un criterio crucial en la construcción, con el objetivo de adaptar los entornos urbanos a condiciones climáticas más desafiantes.
A pesar de los avances en las nuevas construcciones, el reto principal radica en la rehabilitación del parque inmobiliario existente. La EPBD introduce el concepto del Pasaporte de Renovación, que permitirá realizar mejoras progresivas en los edificios destinados a optimizar su eficiencia energética y su adaptación a las olas de calor. Entre las intervenciones propuestas se incluyen mejoras en fachadas y cubiertas, así como la implementación de sistemas de ventilación y climatización más eficientes. Esta iniciativa tiene como meta reducir en un 16% el consumo de energía primaria del parque residencial antes de 2030, focalizándose especialmente en aquellos edificios con un bajo rendimiento energético.
Desde el ITeC, se hace hincapié en que la adaptación al cambio climático debe extenderse más allá de los edificios individuales e incluir la transformación del entorno urbano. Espacios públicos como calles y plazas juegan un papel esencial en la construcción de ciudades más resilientes, capaces de hacer frente a los retos climáticos emergentes. Bermejo concluye que la normativa europea busca no solo mejorar la eficiencia de los edificios, sino también crear entornos urbanos más saludables y adaptables, garantizando así la protección de sus habitantes frente a condiciones climáticas cada vez más extremas.

