Las poblaciones de atunes tropicales del Pacífico Oriental se presentarán ante la 104.ª reunión de la Comisión Interamericana del Atún Tropical (CIAT) en una condición biológica favorable, con el desafío de convertir estos avances científicos en un modelo de gestión sostenible a largo plazo. Este encuentro, que se llevará a cabo en Lisboa del 31 de agosto al 4 de septiembre, se centrará en la necesidad de establecer un procedimiento de ordenación multiespecífica que abarque las poblaciones de patudo, barrilete y las dos de aleta amarilla. Estas nuevas normas buscan reemplazar las negociaciones intermitentes sobre gestión con reglas previamente acordadas, fundamentadas en datos científicos que garanticen la sostenibilidad de los recursos del océano.
Las propuestas que se discutirán en Portugal están impulsadas por la Unión Europea, Estados Unidos y Ecuador, el cual, como uno de los principales actores en la captura de atunes en la región, ha desempeñado un papel crucial en estas iniciativas. Desde organizaciones como Pew Charitable Trusts se señala que la CIAT tiene una oportunidad única para modernizar la gestión de cinco poblaciones de atún, generando expectativas de un valor de hasta 5.140 millones de dólares en su venta. La posibilidad de concretar un enfoque de ordenación multiespecífica marcaría un hito histórico en la gestión de las pesquerías de atún, dando seguridad a la industria y mejorando la salud de los ecosistemas marinos.
La directora del Proyecto de Conservación de Pesquerías Internacionales de The Ocean Foundation, Shana Miller, destacó la importancia de aprovechar el momento actual, en el que las poblaciones de atunes tropicales están saludables. Sin embargo, hizo hincapié en la necesidad de prestar atención particular a la población de aleta amarilla del suroeste, que es la más vulnerable y que podría enfrentar riesgos de sobreexplotación si no se establecen las reglas de captura adecuadas. Un enfoque integrado para la gestión de las especies de atunes tropicales es esencial para asegurar un futuro abundante en las pesquerías, como se ha planteado en la reunión de Lisboa.
Uno de los casos más ilustrativos de los avances en la gestión pesquera es el del atún patudo, cuya población había sido considerada sobreexplotada en 2021. Las medidas implementadas por la CIAT desde 2022, como el control más estricto de la captura de juveniles, han mostrado resultados positivos y permitieron recuperar la población. Este cambio apunta a evolucionar de una gestión reactiva a una más proactiva, permitiendo ajustes automáticos en los niveles de captura según la fluctuación de las poblaciones. La implementación de un sistema de gestión adaptativa promete ofrecer un marco flexible que se ajuste a las condiciones de las poblaciones marinas.
El cambio hacia un procedimiento de manejo más estructurado también representa una oportunidad de certidumbre para la industria pesquera. Dirigentes como Sam Grimley de Sea Pact han reconocido que un enfoque basado en la ciencia es vital para garantizar la salud de las poblaciones de atún y estabilizar las operaciones en los próximos años. La previsibilidad en el suministro suele ser un elemento crítico para los pescadores y procesadores, ya que la inestabilidad produce volatilidad en los precios y complica la negociación de contratos a largo plazo. Sin embargo, este proceso también enfrenta el desafío de distribuir de manera equitativa los costos y beneficios entre las distintas flotas, lo que supone un diálogo continuo entre ciencia y regulación pesquera para lograr un manejo sostenible y equilibrado.

