Población de salmón en declive: Las alarmantes cifras de 2024

La temporada de pesca del salmón en Cantabria concluye este martes con cifras alarmantes, registrando solamente tres capturas, lo que representa el peor dato de la historia desde que se llevan registros. Esta cifra decepcionante se sitúa muy por debajo del cupo máximo autorizado de 38 ejemplares por el Gobierno autonómico para toda la campaña, que inició el 1 de mayo. Además, el famoso «campanu», el primer salmón del año en los ríos de Asturias, ha tardado en aparecer más que nunca, evidenciando el notorio declive que está sufriendo esta emblemática especie en la región. Todo este contexto se suma a una preocupante tendencia que apunta a la urgente necesidad de medidas de conservación más efectivas.

De acuerdo con datos del Instituto Cántabro de Estadística, las capturas de este año son las más bajas desde 2002, año en el que se comenzó a documentar esta información. Es impactante observar que las cifras alcanzaron un máximo en 2008, con 316 ejemplares, mientras que en años anteriores, como a mediados del siglo pasado, las capturas sobrepasaban los 2,000 ejemplares. En comparación, el año anterior se pescaron solo ocho ejemplares en total, y ahora, el modesto número de tres salmones se ha registrado en los ríos Nansa, Deva y Asón. Se debe mencionar que el río Pas no ha reportado ninguna captura, lo que refuerza la situación crítica que enfrenta la población de salmón en la región.

La organización conservacionista Saxífraga ha alzado la voz, urgendo a clasificar al salmón como especie en peligro de extinción en España. Un portavoz de Saxífraga explicó a EFE Verde que los datos actuales son contundentes y subrayan la necesidad de prohibir la pesca de esta especie de manera inmediata en toda su área de distribución. En marzo, la organización solicitó que el salmón se incluya en el Catálogo Español de Especies Amenazadas, llevando al Gobierno central a encargar un informe sobre el estado de conservación del salmón del Atlántico (Salmo salar). Dicha evaluación busca determinar si se justifica su clasificación como especie en peligro, dada la alarmante reducción del 70% en las poblaciones de salmón en el país en tres generaciones.

Mientras tanto, la opinión de los pescadores parece divergir respecto a las medidas de conservación. Manuel Borbolla, presidente de la Sociedad Cántabra de Fomento de Caza y Pesca, ha afirmado que aunque reconocen el declive poblacional del salmón, prohibir su pesca no es la solución. Según él, la tardanza en la llegada de los salmones a los ríos podría atribuirse al cambio climático, y sugirió que sería más adecuado realizar un análisis exhaustivo al final de la temporada para evaluar el número real de salmones que han regresado del mar. En este sentido, propuso la implementación de contadores en las cuencas y abogó por otras estrategias de gestión que se centren en el control de depredadores y en la mejora del hábitat del salmón.

Finalmente, tanto Asturias como Cantabria están decididas a revisar la situación del salmón al finalizar la temporada de pesca, a pesar de las preocupaciones sobre la tardanza del campanu. La reciente eliminación de una presa en Francia ha permitido que el salmón vuelva a acceder a zonas previamente inalcanzables en Navarra, lo que sugiere que hay ejemplos de éxito que se podrían emular. La crítica situación actual del salmón en Cantabria destaca la dicotomía entre la necesidad de pescar y la urgente conservación de una especie en peligro, generando un debate que finalmente buscará un equilibrio entre la tradición pesquera y la sostenibilidad ambiental.