Pesca del salmón: ¿La temporada en peligro por la extinción?

Este sábado marca el comienzo de la temporada de pesca del salmón en Asturias, un evento que, a medida que las cifras de conservación de esta especie se deterioran, suscita cada vez más controversias. El conocidísimo ‘campanu’, que simboliza el primer salmón atrapado cada año en los ríos de Asturias, se encuentra en una situación crítica. Según datos de la Coordinadora Ecologista de Asturias (CEA), las capturas han mostrado una alarmante tendencia a la baja: en el año 2001, se apresaron 2.800 salmones en las aguas asturianas, mientras que se prevé que en 2025 apenas se cierren 125 capturas antes de que finalice la temporada el 15 de julio. Este cambio radical evidencia la gravedad de la situación del salmón en la región, la cual ha sido calificada por la CEA como un hecho incuestionable dentro de la continua disminución de su población.

La drástica reducción en las capturas ha tenido un efecto inmediato en las regulaciones pesqueras. La normativa en años recientes ha implementado reducciones en la cuota de pesca, además de ampliar los períodos de veda y limitar las jornadas de pesca. Para el 2025, se establecieron cupos anuales por cuenca, como los 240 en el Nalón-Narcea y los 120 en el Cares-Deva, entre otros. Sin embargo, con la caída de la población de salmones, el Gobierno del Principado propone para 2026 reducir el total de capturas globales en un 75%, limitando la pesca a un solo salmón por pescador al año. Esta medida refleja la urgente necesidad de proteger a la especie, y el retraso en la apertura de la temporada y las restricciones adicionales en las zonas altas de los ríos subrayan la gravedad de la crisis.

El problema del salmón no se restringe a Asturias, sino que se extiende a toda la cornisa cantábrica. Autofiscales en Navarra han decidido mantener la veda del salmón atlántico durante 2026, dado que los números en el río Bidasoa han caído a niveles preocupantes, marcando la tendencia regresiva generalizada que afecta a esta especie en toda la región. En Galicia, por ejemplo, se ha prohibido la pesca esta temporada debido a un descenso significativo que compromete seriamente el futuro de sus poblaciones de salmón. Con registros de menos de 40 ejemplares en el río Ulla entre 2023 y 2024, la situación es crítica y plantea un escenario desalentador para la conservación de esta especie emblemática.

Además de la caída en las capturas, otros indicadores también generan alarma. En Gipuzkoa, se ha reportado que en 2025 solo se registraron 19 salmones adultos en comparación con un promedio de 116 en los últimos 20 años. La Diputación de Gipuzkoa ha señalado que este descenso se puede atribuir, en parte, al aumento de las temperaturas en las aguas marinas y fluviales de la cornisa cantábrica, lo que podría estar afectando la migración y reproducción de los salmones. Este fenómeno refleja un vínculo directo entre el cambio climático y la salud de las poblaciones de salmones, lo que exige una respuesta coordinada entre pescadores, autoridades y organismos ecologistas.

La situación ha llevado a organizaciones como Ecologistas en Acción a demandar la catalogación del salmón como especie en peligro de extinción en España. La propuesta se basa en los alarmantes datos de captura y en el efecto devastador que ha tenido la explotación pesquera sobre los stocks de salmón. Mientras tanto, se hace un llamado a la comunidad para que no solo se tomen medidas restrictivas en torno a la pesca, sino que también se fomente una cultura de conservación y respeto hacia los ecosistemas acuáticos. Abogar por medidas más estrictas podría ser vital para iniciar el proceso de recuperación de las poblaciones de salmón en Asturias y a lo largo de toda la cornisa cantábrica.