Cuando se menciona Venecia, la imagen que prevalece es la de sus majestuosos palacios góticos y sus encantadores canales. Sin embargo, un descubrimiento arqueológico reciente en Lio Piccolo, una zona remota de la laguna veneciana, ha sacudido esta percepción. Un equipo de investigación multidisciplinario ha desenterrado un antiguo vivero de cría de ostras (ostriarium) que data de los siglos I a.C. al III d.C., durante el apogeo del Imperio Romano. Este hallazgo, resultado de años de trabajo conjunto entre las universidades de Ca’ Foscari de Venecia, Padua y Verona, no solo documenta las actividades económicas previas a la fundación oficial de Venecia, sino que también permite una comprensión más compleja de la antigua interacción entre el medio ambiente, la producción y el comercio en la región.
El yacimiento, localizado en Lio Piccolo, se sitúa en una de las áreas menos urbanizadas de la laguna norte, del municipio de Cavallino-Treporti. Durante el 2021, se comenzaron a vislumbrar los primeros indicios de este espacio de cría de ostras gracias a técnicas de teledetección y reconocimiento del terreno, parte del proyecto europeo LagunalFragment. La utilización de innovadoras tecnologías como LiDAR y análisis mediante imágenes satelitales permitió a los investigadores identificar una elaborada red de canales artificiales relacionados con la actividad pesquera. La posterior excavación entre 2022 y 2024 reveló que este era el primer criadero romano de ostras hallado en la laguna veneta, mostrando un entorno de actividad económica sorprendentemente desarrollado.
El vivero abarca aproximadamente 50 metros de largo por 20 de ancho e incluye estructuras de contención de madera y canales diseñados para regular el flujo de agua salobre. Análisis estratigráficos y de datación de los materiales descubiertos sugieren que la actividad se mantuvo entre finales del siglo I a.C. y principios del III d.C., durante la pax romana. Este período de estabilidad favoreció el comercio y la explotación de recursos. Así, el ostriarium de Lio Piccolo se integra en un contexto de economía marítima romana, que estaba orientada no solo al consumo local, sino también al comercio a gran escala, destacando la versatilidad de las redes económicas de la época.
La sofisticación en el manejo del ostriarium demuestra que los romanos aplicaban técnicas avanzadas para optimizar la cría y recolección de ostras. Las estructuras del vivero permitieron un control efectivo de la salinidad y los niveles de agua, condiciones esenciales para el crecimiento de los moluscos. La existencia de capas sucesivas de conchas indica una gestión organizada del ciclo de cultivo, apuntando a una explotación especializada que, posiblemente, se insertaba en una red económica más amplía. Esta actividad no era solo para el consumo personal; su propósito estaba alineado con un mercado más extenso donde las ostras eran un símbolo de estatus y lujo en la sociedad romana.
El descubrimiento del ostriarium de Lio Piccolo reconfigura nuestra comprensión de la historia veneciana, sugiriendo que la laguna albergaba una economía activa mucho antes de su fundación oficial en el siglo V d.C. Las investigaciones, que han sido ampliamente documentadas y presentadas en el Museo de Historia Natural de Venecia, destacan un patrimonio oculto que, hasta ahora, había permanecido bajo las aguas de la laguna. Ahora, a través de exposiciones interactivas, se invita al público a explorar esta rica historia, abriendo un diálogo sobre la forma en que los antiguos romanos gestionaron su entorno y ofreciendo una visión esperanzadora sobre la resiliencia de las comunidades humanas frente a los desafíos ambientales de hoy.

