Meloncillo: ¿Cómo se expande en España y qué lo favorece?

El meloncillo (Herpestes ichneumon), conocido como la única mangosta presente en Europa Occidental, está experimentando una expansión notable de su área de distribución en España. Desde su hábitat tradicional en el suroeste de la Península Ibérica, este carnívoro está avanzando hacia el norte y el este a un ritmo acelerado. Expertos consultados por EFE Verde destacan que el calentamiento global y el abandono rural están creando nuevos ecosistemas que favorecen la adaptación y asentamiento del meloncillo. Recientemente, se han registrado avistamientos en La Rioja, lo que marca un cambio significativo en la geografía de esta especie, ya que las observaciones más cercanas se encontraban a más de 80 kilómetros de distancia en las provincias de Soria, Burgos y Segovia.

El hábitat del meloncillo se caracteriza por ser cálido, y esta especie es particularmente sensible a las bajas temperaturas, lo que limita su reproducción en climas fríos. Pablo Ferreras, investigador del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos, explica que el meloncillo prospera en entornos con temperaturas medias superiores a 10 grados y en áreas dominadas por matorrales y bosques. El proceso de matorralización de terrenos agrícolas, fomentado por el abandono rural, junto al aumento de temperaturas, facilita la expansión de esta especie en regiones que antes no eran adecuadas para su supervivencia.

Históricamente, se creía que el meloncillo había sido introducido en la Península Ibérica por humanos durante las ocupaciones musulmana o romana. Sin embargo, estudios genéticos recientes sugieren que esta especie podría haber llegado de forma natural desde África, cruzando el Estrecho de Gibraltar durante períodos de bajada del nivel del mar. Esto implicaría que el meloncillo es autóctono en la Península, lo que ha reavivado el debate sobre su estatus y si debería ser considerado una especie invasora, especialmente entre los cazadores que argumentan que debería ser eliminada debido a su impacto en especies de caza menor.

Contrario a la creencia popular, el meloncillo no es necesariamente abundante en su nuevo hábitat. Aunque sus actividades diurnas y su comportamiento social permiten una observación más fácil, lo que puede dar la impresión de alta población, los estudios revelan que su número es en realidad limitado. Este carnívoro tiene una dieta generalista, y si bien prospera en áreas con abundancia de conejos, su impacto en las poblaciones de conejos y perdices es mínimo, según Ferreras. La caza, especialmente la caza menor, ha sido un foco de preocupación y debate en torno a la gestión de esta especie.

En las últimas dos décadas, el meloncillo ha ampliado considerablemente su distribución en la Península. Investigadores como Miguel Delibes del CSIC han identificado su presencia en nuevas áreas de España como Castilla y León, Galicia, y varias provincias del este y sur. A pesar de los avistamientos, muchos de estos son aislados y no indican una población estable. La percepción del meloncillo entre diferentes grupos, como los cazadores y los agricultores, varía significativamente: mientras los primeros se oponen a su expansión temiendo su impacto en la caza, los agricultores a menudo ven en él un aliado en el control de la población de conejos, que afecta sus cultivos.