Meliá Hotels International ha tomado la decisión de cesar la gestión y comercialización de 15 hoteles en Cuba a través de su filial Ilha Bela, un movimiento que se alinea con las restricciones impuestas por Estados Unidos a empresas extranjeras que operan en la isla. Esta nota fue confirmada el 3 de junio, pero ya había sido notificada a la propiedad de los hoteles el 26 de mayo, lo que indica que la compañía estaba preparando el terreno para esta medida frente a un entorno geopolítico complejo que ha generado incertidumbre en el sector turístico cubano.
Entre los hoteles afectados por esta medida se encuentran el Gran Hotel Bristol Habana Vieja, Meliá Cayo Santa María y Paradisus Varadero, entre otros. La cadena hotelera ha enfatizado que el impacto de esta decisión es «limitado», debido a que la mayoría de estos establecimientos se encuentran actualmente cerrados, resultado de los persistentes problemas energéticos y la disminución de la demanda en el sector turístico de Cuba. Este cierre exacerbado se debe al difícil momento que atraviesa el país en términos de infraestructura y servicios.
La respuesta de Ilha Bela ante esta situación ha sido la implementación de planes específicos para una desafiliación ordenada de los hoteles afectados. Asimismo, Meliá se está asegurando de que se sigan protocolos adecuados para informar a proveedores y clientes sobre el proceso, lo que muestra su intento de manejar esta transición de la manera más transparente posible. Esta estrategia responde no solo a la necesidad de cumplir con las regulaciones, sino también a la importancia de mantener una buena relación con todos los actores involucrados.
El contexto actual en Cuba también ha llevado a que otras cadenas hoteleras, como Iberostar Hotels & Resorts, hayan optado por retirar sus operaciones. Iberostar tomó la decisión de desvincularse de la cadena Gaviota, cerrando 12 hoteles en total. Este éxodo de marcas internacionales ilustra cómo las tensiones políticas y económicas influencian el turismo, que durante muchos años ha sido un pilar fundamental de la economía cubana.
Las decisiones de Meliá e Iberostar revelan un cambio drástico en el panorama del turismo en Cuba, un sector que enfrenta la presión de sanciones externas y problemas internos que limitan su viabilidad. A medida que se desarrollan estas circunstancias, queda por ver cómo las autoridades cubanas responderán y qué medidas se implementarán para revitalizar una industria que, pese a sus desafíos, sigue siendo vital para la economía del país. La evolución de esta situación será clave para comprender el futuro del turismo en la isla.

