El Gobierno francés ha decidido aumentar el tope de lobos que se pueden eliminar anualmente, pasando del 19% al 23% de la población total. Esta medida ha sido adoptada debido a un aumento significativo en los ataques de lobos al ganado, con cifras que muestran un incremento del 10% en los ataques, alcanzando un total de 4.441 incidentes en el último año. Los animales víctimas de estos ataques también han aumentado, con un 15,1% más, lo que equivale a 12.927 reses, principalmente ovinos. Esta tendencia ha llevado al Ejecutivo a replantear las normas de protección hacia esta especie.
Las nuevas regulaciones entrarán en vigor a partir de este martes, y el Gobierno ha defendido la variación de la normativa asegurando que responde a la creciente presión sobre los ganaderos, quienes sufren importantes pérdidas económicas y estrés psicológico debido a estos ataques. El comunicado oficial destaca que cada ataque no solo causa dolor a los ganaderos, sino que también tiene repercusiones financieras significativas en sus explotaciones, lo que resalta la necesidad de tomar medidas más contundentes para proteger a estos trabajadores del campo.
De acuerdo con las cifras, Francia alberga aproximadamente más de 1.000 lobos, lo que ha llevado a las autoridades a establecer un límite máximo de eliminación anual del 21%, que puede incrementarse al 23% si se determina una presión de depredación mayor. Esta decisión ha sido calificada como acorde a la normativa europea sobre la protección del lobo, a pesar de las críticas lanzadas por diversas organizaciones medioambientales que ven con preocupación la reducción del estatus de protección de esta especie, anteriormente catalogada como ‘especie estrictamente protegida’.
El nuevo marco normativo no solo establece límites a la eliminación de lobos, sino que también permite a los ganaderos llevar a cabo disparos de defensa, sin necesidad de contar con medidas de protección previamente implementadas. En situaciones de daños considerables, el Gobierno ha indicado que se podrán autorizar batidas organizadas en el primer semestre de 2026 para salvaguardar las explotaciones vulnerables, siempre y cuando se respete el periodo de protección dedicado a los lobeznos, establecido entre el 15 de abril y el 15 de junio.
Esta decisión del Gobierno francés ha generado un intenso debate entre el sector agrícola y las organizaciones ecologistas. Mientras los ganaderos aplauden la respuesta a sus inquietudes por la seguridad de su ganado, los defensores del medio ambiente argumentan que la reducción de la protección del lobo podría tener efectos adversos en la biodiversidad. La situación actual refleja un complejo equilibrio entre la conservación de la fauna salvaje y la protección de los medios de vida rurales, lo cual se convertirá en un tema candente en los próximos meses.

