Impacto Ambiental Melilla: ¿Qué Detrás de la Ampliación del Puerto?

La Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental del Ministerio para la Transición Ecológica ha puesto un freno al ambicioso proyecto de ampliación del puerto de Melilla al emitir una declaración de impacto ambiental desfavorable. Este pronunciamiento, publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE), tiene como principal preocupación la protección de la patella ferruginea, una especie en peligro de extinción que se encuentra en la zona. El proyecto, que llevaba ocho años en tramitación y tenía un presupuesto de casi 300 millones de euros, contemplaba la ganancia de 25 hectáreas de terreno al mar y la construcción de un dique de abrigo a lo largo de 2.400 metros.

La resolución del Ministerio destaca que la ejecución del proyecto tendría consecuencias nefastas no solo para la patella ferruginea, sino también para otras especies vulnerables que habitan en la región, como el Dendropoma lebeche y el Astroides calycularis. La declaración estima que aproximadamente 22.361 ejemplares de lapa ferrugínea, que representan el 68,1 % de la población local y el 20,1 % de la población en la costa española, se verían gravemente afectadas. Según los investigadores, la ampliación del puerto provocaría una reducción permanente del oleaje y la velocidad de las corrientes, lo que aumentaría la turbidez del agua y podría llevar a un colapso de la población de esta especie.

El informe del Ministerio señala que, tras la construcción del puerto, entre el 85 % y el 99 % de la población de patella ferruginea desaparecería, convirtiendo su estado de conservación de favorable a desfavorable, una situación incompatible con su estatus de protección legal. Este hallazgo evidencia un efecto negativo significativo, permanente e irreversible sobre la población de la especie. El Ministerio concluye que el proyecto de ampliación del puerto no se alinea con los objetivos estratégicos de la demarcación marina del Estrecho y Alborán, poniendo en entredicho la viabilidad del mismo.

Frente a este escenario, el consejero de Medio Ambiente de Melilla, Daniel Ventura, ha defendido la postura de la ciudad autónoma, argumentando que no hay escasez de la patella ferruginea en la región, sino un excedente. Ventura citó ejemplos de proyectos anteriores, como el paseo de Horcas Coloradas, que lograron incrementar el número de ejemplares de esta especie. Reiteró la necesidad de que las leyes se adapten a la realidad local y den lugar a un equilibrio entre el desarrollo y la preservación del medio ambiente, sugiriendo que sería necesario un enfoque más pragmático por parte del Gobierno central.

La controversia generada por la decisión del Ministerio ha suscitado un intenso debate sobre la gestión ambiental en Melilla y el desarrollo sostenido de sus infraestructuras. A medida que las autoridades portuarias y los responsables políticos abordan esta situación, se plantea el desafío de encontrar un equilibro entre el crecimiento económico y la conservación de la biodiversidad. La situación pone de relieve la importancia de la colaboración entre los distintos niveles de gobierno y la necesidad de contar con un enfoque más integral que priorice tanto el bienestar humano como la salud del ecosistema marino en la región.