Un equipo internacional de astrónomos ha realizado un descubrimiento sin precedentes en la Nebulosa de la Mariposa, también conocida como NGC 6302, al identificar por primera vez la presencia de hielo seco, es decir, dióxido de carbono en estado sólido, en el seno de esta nebulosa planetaria. Este hallazgo, resultado de las observaciones detalladas realizadas mediante el Telescopio Espacial James Webb, ha sido publicado en un estudio datado el 25 de febrero de 2026. La detección de este componente en un entorno considerado hostil abre nuevas perspectivas sobre cómo puede mantenerse la materia en condiciones extremas, lo que desafía nuestra comprensión previa de las dinámicas de estas formaciones estelares.
Clásicamente, las nebulosas planetarias son resultado de la expulsión de gas y polvo por estrellas de masa intermedia en su etapa final, justo antes de transformarse en enanas blancas. A pesar de su corta vida en términos cósmicos, su estudio es crucial para comprender el reciclaje de elementos químicos que son fundamentales para el medio interestelar. El hecho de encontrar una forma de hielo tan efímera y delicada en NGC 6302 no solo resalta la complejidad del entorno químico de la nebulosa, sino que sugiere que hay procesos químicos sutiles que operan en estos restos estelares, hasta ahora insospechados.
El equipo de investigación, liderado por la astrónoma Charmi Bhatt de la Universidad de Western Ontario, utilizó el espectrómetro de resolución media del instrumento MIRI del telescopio Webb para profundizar en el universo químico de NGC 6302. Las observaciones revelaron características de absorción asociadas al dióxido de carbono tanto en estado gaseoso como en forma congelada. Estas observaciones fueron consistentes con las propiedades del hielo seco cristalino, lo que respalda la idea de que, a pesar de la intensa radiación ultravioleta que trata de descomponer las moléculas, ciertas condiciones en la nebulosa favorecen la preservación de este delicado material.
La evidencia del hielo seco en NGC 6302 es especialmente notable, ya que a menudo se considera que las nebulosas planetarias son entornos hostiles para formas moleculares tan frágiles. Normalmente, el hielo se forma en condiciones más frías y protegidas, como en nubes densas y en discos protoplanetarios, donde la radiación que puede sublimar estas especies volátiles se encuentra atenuada. Este descubrimiento no solo resalta la rareza del hielo seco en una nebulosa planetaria, sino que plantea preguntas sobre los mecanismos que permiten su formación y su permanencia en un entorno tan extremo.
Los investigadores sugieren que la estructura del toro de polvo en NGC 6302 puede actuar como una especie de refugio químico, donde se pueden mantener regiones suficientemente frías para la formación de hielo. Además, la relación entre gas y hielo observada en esta nebulosa es diferente de la que se encuentra en objetos estelares jóvenes, lo que indica que la química en las nebulosas planetarias tiene sus propias reglas y dinámicas. Este descubrimiento podría abrir la puerta a futuras investigaciones en otras nebulosas, invitando a los científicos a rastrear el hielo y otras especies químicas que podrían estar ocultas en el vasto universo.

