El desarrollo de proyectos de Inmobiliaria Toscana en Linderos, Casablanca y Mantagua refleja una nueva forma de entender la inversión: espacios que no solo ofrecen superficie, también clima, conexión natural, historia local y una propuesta de valor asociada al territorio.
El mercado de parcelas ha evolucionado y hoy la elección del lugar adquiere un rol central. La ubicación ya no se define únicamente por disponibilidad de suelo o precio. Hoy se considera el carácter del territorio, su identidad y la forma en que ese entorno aporta valor a quienes deciden invertir.
En este escenario, Mauricio Lizana, empresario inmobiliario a la cabeza de Toscana, emerge con una atractiva oferta de proyectos que han comenzado a desarrollarse bajo una premisa clara: integrar el concepto de identidad territorial en cada etapa, desde la elección del lugar hasta la forma en que se proyecta su crecimiento.
Territorios que aportan significado
Zonas típicas vinculadas a la tradición vitivinícola como Linderos o Casablanca comparten una característica clave: mantienen una relación directa con su entorno rural, con tradiciones agrícolas y paisajes abiertos que forman parte de su identidad.
“Estos atributos generan una conexión inmediata con quienes buscan un estilo de vida más ligado a la naturaleza”, explica el fundador de Inmobiliaria Toscana, Mauricio Lizana.
En el caso de Casablanca o el próximo proyecto de Toscana, Costa Mantagua, la cercanía con Santiago se combina con un entorno de clima mediterráneo de valle y litoral que conserva tranquilidad y amplitud.
Esta dualidad ha impulsado su posicionamiento como un punto estratégico para quienes valoran accesibilidad sin perder conexión con un ambiente más natural.
Por su parte, Linderos destaca por su tradición vitivinícola y su desarrollo agrícola, donde Toscana ya trabaja en uno de sus proyectos más ambiciosos: convertir la Viña Montgras en un polo inmobiliario con 100% identidad Toscana, exclusivo y único el país al vincular tradición y terrenos históricamente vinculados a la producción de vinos en agro residencias.
Según Lizana, invertir en este tipo de zonas implica también vincularse con una identidad productiva y cultural que proyecta valor en el tiempo. Por ejemplo, Linderos y su valle albergó la producción en terrazas aluviales de Cabernet Sauvignon, lo que convierte a la zona en un espacio único y especial.

Proyectos que reflejan el carácter del lugar
Los desarrollos inmobiliarios en estos territorios han comenzado a alinearse con estas características. Según la experiencia de Lizana, la planificación de parcelas considera no solo la subdivisión del terreno, también la relación con el paisaje, la orientación, los accesos y la coherencia con el entorno.
En proyectos como los desarrollados en Casablanca o Mantagua, la propuesta de Toscana apunta a integrar la vida cotidiana con el entorno natural y por primera vez en la costa y con vista al mar.
Mantagua, a una hora y media de Santiago, facilita la experiencia que combina conectividad con calidad de vida. Este sector combina cercanía al mar, paisaje natural y acceso a centros urbanos como Concón y Viña del Mar.
En sectores como Linderos, el foco se orienta hacia terrenos amplios, con proyección y un fuerte vínculo con el territorio, lo que permite a los compradores desarrollar proyectos personales en un contexto definido por su identidad local.
La incorporación de identidad territorial también se observa en los proyectos ya desarrollados por la inmobiliaria, como los de San Fernando y San Vicente. Estas zonas, con una fuerte tradición agrícola, han demostrado cómo el crecimiento inmobiliario puede convivir con el carácter del lugar.
Los proyectos terminados en estos sectores reflejan una tendencia sostenida del trabajo que realiza la inmobiliaria. En 4 años, Toscana emerge como el actor con mayor proyección corporativa del mercado.
Experiencia acumulada para proyectos consolidados
Por eso, Mauricio Lizana trabaja junto a un equipo de profesionales con amplia experiencia en el rubro, quienes aportan visión al negocio, diferenciándose de otras empresas. La participación de Pablo Hasbun Selume como socio director incorpora experiencia empresarial y una visión estratégica en la toma de decisiones.
Lizana también trabaja junto a Felipe Van de Wyngard como gerente general y Christopher Lynch, gerente comercial.
Para Lizana y su equipo, cada ubicación aporta un conjunto de atributos que enriquecen la propuesta y permiten diferenciar los proyectos dentro de un mercado más competitivo, tdo junto a un grupo de asesores enfocado en acompañar a los clientes y responder a una demanda en constante expansión.
Y es que esta forma de entender el negocio abre nuevas posibilidades para quienes buscan invertir, habitar o proyectar a futuro en espacios que ofrecen más que superficie: ofrecen contexto, pertenencia y una relación directa con el entorno.
¿Quién es Mauricio Lizana?
Mauricio Lizana es un empresario inmobiliario que lidera Inmobiliaria Toscana, firma enfocada en proyectos agroresidenciales, parcelas y terrenos de inversión en Chile. Su experiencia —más de 15 años en el rubro— se ha construido en terreno, combinando análisis, criterio comercial y una lectura fina de cómo cambian las decisiones de compra.
Desde Toscana, impulsa un modelo de proyectos con identidad, documentación clara y visión de largo plazo, que busca profesionalizar el mercado de parcelas y aportar una mirada más responsable al desarrollo inmobiliario en regiones.

