Quito, 27 ago (EFE).- Un grupo de investigadores de Ecuador y Estados Unidos ha catalogado y descrito doce nuevas especies de escarabajos del género Bibrax, una tarea que refleja la rica biodiversidad de Ecuador y decisiva para el entendimiento de los ecosistemas locales. Este hallazgo fue comunicado el miércoles por el Instituto Nacional ecuatoriano de Biodiversidad (Inabio), subrayando la importancia de las colaboraciones internacionales en los estudios de biodiversidad. Los investigadores involucrados en este trabajo provienen de instituciones de renombre como la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, la Fundación Uru y la Universidad de Clemson, lo que pone de manifiesto la convergencia de talentos en la protección y estudio del medioambiente en el país.
Las nuevas especies, que incluyen nombres como B. chullachaqui, B. chocoensis, y B. longiventer, fueron localizadas en diversas regiones, desde los bosques nubosos del sur del volcán Sumaco hasta las ricas junglas del Parque Nacional Yasuní. La especie B. chullachaqui fue identificada en la provincia de Napo, mientras que B. amasanga honra a un espíritu mitológico que enseña a cazar y proviene de la estación Yasuní. Este tipo de nomenclatura no solo rinde homenaje a la cultura local, sino que también enfatiza el vínculo entre las comunidades y su entorno natural.
El estudio también resalta que los escarabajos del género Bibrax se encuentran distribuidos desde las laderas costeras hasta las alturas andinas y la Amazonía. Este hallazgo es pionero para Ecuador y sugiere que estos escarabajos errantes, representantes de la familia Pselaphinae, permanecen ampliamente desvinculados del estudio científico a pesar de su diversidad. La fauna de pselaphinae es reconocida por su riqueza y diversidad, y destaca que ciertas subtribus, como Metopiasini, han sido más atendidas que otras en investigaciones anteriores, dejando un vacío que este estudio busca llenar.
La amplia distribución de estas nuevas especies sugiere un alto grado de endemismo, ya que muchas de ellas no son voladoras y, por lo tanto, quedaron aisladas en sus respectivos hábitats. Esto es crucial, puesto que la conservación de estos insectos puede ser vital para los ecosistemas en que habitan. La investigación concluye que aunque el rango del género Bibrax se extiende a través de Panamá y Colombia, su presencia en Ecuador es especialmente significativa debido a la diversidad de sus hábitats, un hecho que puede influir en futuras acciones de conservación.
Finalmente, esta investigación no solo contribuye al corpus científico sobre la biodiversidad ecuatoriana, sino que también destaca la necesaria colaboración entre instituciones locales e internacionales para descansar en los legados culturales y naturales de la región. Para aquellas personas interesadas en otras iniciativas ambientales, Inabio invita a suscribirse a su boletín semanal #PlanetaSostenible, donde se comparte información relevante sobre el medioambiente y futuros calendarios ecológicos que fomentan la conciencia y respeto hacia la naturaleza.

