El fabricante japonés de automóviles Nissan ha anunciado este lunes su intención de aplicar un expediente de regulación de empleo (ERE) que afectará a 211 trabajadores en Cataluña, lo que representa el 37% de su plantilla en la región, que cuenta con 596 empleados. Esta decisión ha sido comunicada a los sindicatos SIGEN-USOC, CCOO y UGT, quienes han expresado su preocupación ante la magnitud del impacto laboral. Según el comunicado de la empresa, el ERE afectará a sus tres instalaciones en Cataluña, lo que ha encendido las alarmas en el ámbito laboral en el sector automovilístico.
El ERE se extiende a las instalaciones de Nissan en El Prat de Llobregat, donde se prevé que 110 personas pierdan su empleo en el centro de recambios; mientras que en el centro técnico de la Zona Franca se estima que habrá 86 salidas y 15 en el centro de áreas funcionales de El Prat, encargado de recursos humanos y prevención. Este ajuste refleja las dificultades que enfrenta Nissan en un contexto de reestructuración y pérdida de competitividad en el mercado europeo, que ha llevado a la empresa a plantear medidas drásticas para revertir esta situación.
Tras la comunicación del ERE, los representantes de los trabajadores han mostrado su rechazo a la medida, señalando irregularidades en el procedimiento de inicio del periodo de consultas. En la reunión mantenida con la dirección de Nissan, los sindicatos afirmaron no reconocer formalmente el inicio del proceso y anunciaron una serie de acciones y movilizaciones para expresar su desacuerdo y defensa de los puestos de trabajo. Este clima de tensión augura un verano complicado en el sector, donde las relaciones laborales se podrían tensar aún más.
La decisión de Nissan en Cataluña se enmarca dentro de un plan más amplio de reestructuración que implicará la reducción de aproximadamente 900 empleos en toda Europa, derivado de una estrategia global denominada ‘Re:Nissan’. Este plan, presentado en mayo de 2025, busca recuperar la rentabilidad de la compañía, contemplando la eliminación de 20,000 puestos de trabajo a nivel mundial entre 2024 y 2027, y la reducción de fábricas de 17 a 10. Estas medidas reflejan una clara necesidad de adaptación a un mercado cambiante y la búsqueda de eficiencias operativas.
En su reunión con los sindicatos, la empresa presentó un informe técnico que justificó las razones económicas, productivas y organizativas que sustentan la necesidad del ERE. Los representantes laborales se han comprometido a estudiar detenidamente la documentación presentada y a rebatir los argumentos expuestos por la compañía. Ambas partes han acordado volver a reunirse el próximo jueves en la sede del Departamento de Trabajo de la Generalitat, donde se espera que se planteen alternativas y se busque un diálogo que evite el cierre definitivo de empleos.

