El quebrantahuesos Centenario, liberado en 2017 en la vertiente asturiana de los Picos de Europa, ha sido encontrado muerto por envenenamiento en el límite de los municipios de Peñarrubia y Cillorigo de Liébana. La alarmante noticia fue anunciada por la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos en un comunicado este miércoles. Dicha fundación confirmó que el diagnóstico del envenenamiento fue realizado por el equipo veterinario de Recuperación de Fauna Silvestre de Cantabria. Este hallazgo se produjo tras el seguimiento habitual de ejemplares marcados, cuando el emisor satelital de Centenario mostró localizaciones anómalas, sugiriendo un posible problema de salud.
Con la trágica muerte de Centenario, se ha activado un operativo de gran envergadura para investigar el envenenamiento en la zona. Se han llevado a cabo batidas y rastreos en el área afectada, con la finalidad de detectar cebos envenenados o cualquier rastro que ayude a esclarecer esta situación preocupante y prevenir futuros incidentes que afectan a la fauna local. La necropsia realizada al quebrantahuesos no dejó lugar a dudas: el envenenamiento fue la causa de su muerte, lo que intensifica la urgencia de las pesquisas en el entorno cercano donde se encontró el cuerpo del ave.
La legislación vigente estipula que la muerte de un quebrantahuesos, una especie catalogada en peligro de extinción, puede conllevar penas de cárcel que varían entre seis meses y dos años, además de multas económicas que oscilan entre 50.000 y 200.000 euros. En situaciones especialmente graves, estas multas pueden alcanzar los 600.000 euros, lo que subraya la seriedad de este tipo de crímenes ambientales. La Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos ha hecho un llamado a la sociedad para que se intensifique la protección de estas aves y se tomen acciones legales contra los responsables de su muerte.
Centenario fue parte de un ambicioso proyecto para la reintroducción del quebrantahuesos en los Picos de Europa, tras ser cedido por el Gobierno de Aragón en julio de 2017. Su liberación fue un hito en el proyecto LIFE Pro Quebrantahuesos, un esfuerzo colaborativo enfocado en la conservación de la biodiversidad en Europa, que ha visto decline en muchas especies emblemáticas a lo largo de los siglos XIX y XX. La muerte de Centenario no solo es una pérdida para la especie, sino también un llamado a la acción para todos aquellos involucrados en la conservación del medio ambiente.
En respuesta a esta conmocionante noticia, la Fundación ha instado al público a participar en la difusión de su reciente boletín semanal #PlanetaSostenible, esperando llegar a más personas interesadas en la conservación de la naturaleza. Además, se anima a los ciudadanos a seguir sus actualizaciones a través de sus cuentas en redes sociales como Bluesky y X, para mantenerse informados sobre las iniciativas de conservación y cómo pueden aportar a la protección de especies como el quebrantahuesos, cuyo bienestar es esencial para el equilibrio de su ecosistema.

