Madrid.- El pasado miércoles 12 de agosto, millones de españoles se volcaron a sus ventanas y terrazas para observar el impresionante espectáculo del eclipse solar total. Sin embargo, no solo los humanos fueron testigos de este fenómeno astronómico; diversas especies de animales también reaccionaron de forma particular ante la repentina oscuridad que cubrió el cielo. Desde el inicio del evento, los investigadores de zoológicos en toda España, coordinados por la Asociación Ibérica de Zoos y Acuarios (AIZA), se dedicaron a estudiar y documentar el comportamiento de distintas especies mientras la Luna se colocaba entre la Tierra y el Sol.
Entre los comportamientos más notables, se destacó la respuesta del antílope africano, la sitatunga (Tragelaphus spekii) en el Bioparc de Fuengirola. A diferencia de lo habitual, donde generalmente se mantienen tranquilos y relajados, se observó un aumento significativo en su actividad. Desconcertantemente, el grupo de sitatungas mostró múltiples intentos de cópula coincidiendo con el eclipse, lo que ha llevado a los veterinarios a considerar este fenómeno como un punto de observación intrigante para entender cómo los eventos astronómicos pueden influir en el comportamiento animal.
Por otro lado, la manada de elefantes africanos en Valencia mantuvo sus actividades cotidianas, alimentándose sin mostrar signos de perturbación. Sin embargo, los chimpancés del zoológico se reagruparon hacia sus espacios interiores, buscando refugio del repentino oscurecimiento, mientras que algunas gacelas de Thomson comenzaron a buscar lugar para descansar. Estos diferentes patrones de conducta subrayan la diversidad de respuestas entre las distintas especies ante un fenómeno natural extraordinario.
También se documentó un notable aumento en la actividad vocal de ciertos animales, particularmente entre los ciervos y flamencos en Terra Natura Benidorm. Durante el pico del eclipse, se escucharon vocalizaciones atípicas que no son comunes en estos animales. Los elefantes y los monos ardilla, además de sus llamativos sonidos, mostraron cambios en sus rutinas, creando un ambiente de confusión al inicio del eclipse. Sin embargo, una vez que la luz regresó, rápidamente volvieron a su actividad normal, mostrando así el interés de los investigadores en el impacto que puede tener un evento astronómico en la cotidianidad animal.
Estos hallazgos son tan solo una muestra del material que los zoológicos han comenzado a recopilar y analizar en colaboración con AIZA. La investigación se extenderá a lo largo de los próximos meses, con el objetivo de profundizar en el comportamiento animal durante fenómenos como eclipses. Con dos eclipses solares más programados para España en 2027 y 2028, este estudio abre una ventana de oportunidades no solo para aprender sobre la vida silvestre, sino también para entender cómo los cambios en el entorno pueden desencadenar respuestas instintivas en los animales.

