Contaminación marina: la alarmante crisis de las tortugas en el Mediterráneo

La Fundación CRAM ha dado a conocer un alarmante informe sobre la situación de las tortugas marinas en el Mediterráneo, revelando que el año pasado atendieron a 98 de estos majestuosos reptiles, de los cuales la mayoría había ingerido plástico. A través del análisis exhaustivo de 63 muestras, que comprenden 58 de heces de tortugas en recuperación y 5 de necropsias, se encontró que el 74% de los casos presentaba plásticos en su contenido digestivo. Este estudio pone de manifiesto el grave problema de la contaminación que afecta al ecosistema marino, especialmente en una región tan frágil como el Mediterráneo, que es hogar de diversas especies marinas en peligro de extinción.

Los resultados son variados y preocupantes; aunque el plástico no fue la causa directa de muerte en las necropsias realizadas, la Fundación CRAM observó signos de enteritis severa en varios individuos. Esta condición puede provocar serios problemas de salud en las tortugas, como dolor, anorexia y un debilitamiento significativo del sistema inmunitario. Además, los residuos plásticos en el tracto digestivo pueden agravar estos problemas, poniendo en riesgo la recuperación de los animales y subrayando la necesidad de una intervención urgente para mitigar estos efectos adversos.

Uno de los hallazgos más destacados del informe es que el tipo de plástico más común encontrado en el sistema digestivo de las tortugas fue el tipo lámina, que representó aproximadamente el 64% de los fragmentos analizados. Este tipo de residuos, que incluye bolsas y envoltorios, se encuentra frecuentemente en las zonas de alimentación de las tortugas bobas (Caretta caretta), que son la especie más prevalente en el Mediterráneo. Según los expertos, la amplia distribución de estos plásticos en la columna de agua refuerza la hipótesis de que los materiales flexibles y ligeros son unas de las mayores amenazas para la vida marina, lo que pone de manifiesto la relación crítica entre el consumo humano y la salud del océano.

Más allá de la ingestión de plásticos, la Fundación también ha enfrentado la problemática del enmalle de tortugas en redes de pesca y otros desechos marinos. En 2025, atendieron 10 casos de tortugas marinas enmalladas, de los cuales cuatro requirieron cirugías de amputación debido a lesiones severas. Este hecho no solo resalta la gravedad de la contaminación marina, sino que también subraya la importancia de actuar rápidamente al encontrar tortugas enredadas. Es esencial dejar intacto el material en el que se encuentran atrapadas y contactar a los servicios de emergencias para garantizar que reciban la atención veterinaria necesaria.

Con la implementación de programas de investigación diseñados para monitorizar la contaminación marina, la Fundación CRAM ha establecido a las tortugas marinas como bioindicadores del estado del mar. Este enfoque les permite evaluar el nivel de contaminación a través de una especie cuya interacción con diversos hábitats marinos ofrece información valiosa sobre la salud del ecosistema. La alarmante proporción de restos plásticos en el interior de las tortugas no solo indica la gravedad de la amenaza para la biodiversidad, sino que también trae consigo implicaciones directas para la salud humana, ya sea a través del consumo de productos marinos contaminados o a través de la calidad del agua que consumimos. La concienciación y la acción conjunta son cruciales para abordar esta problemática que afecta a todos.