Un estudio colaborativo llevado a cabo por más de 100 instituciones, incluida la prestigiosa Instituto Nacional de Biodiversidad (INABIO) de Ecuador, ha revelado la existencia de 141 colecciones de mamíferos en Sudamérica, una cifra que representa un salto significativo respecto a las 60 colecciones identificadas por la Sociedad Americana de Mamíferos en 2018. Estas colecciones, que en total albergan aproximadamente 746,000 especímenes catalogados, son vitales para la ciencia, ya que entre ellos se encuentran 452 tipos primarios que sirven como base para la descripción formal de especies y el desarrollo de la taxonomía. Geográficamente, el estudio muestra una notable concentración de estas colecciones en Brasil, Argentina, Colombia y Perú, mientras que regiones como las Guayanas y Venezuela presentan vacíos importantes que obstaculizan el conocimiento de la biodiversidad local.
Particularmente destacado en este informe es el caso de Ecuador, un país que, a pesar de su tamaño reducido, ostenta seis colecciones activas que resguardan alrededor de 38,400 especímenes catalogados. Instituciones como el Museo de Zoología de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (QCAZ-M) y la Colección de Mastozoología de la Escuela Politécnica Nacional (MEPN-M) son algunas de las más reconocidas en este contexto. Sin embargo, el documento también resalta desafíos significativos que enfrentan estas colecciones, entre los que se incluyen la falta de personal especializado, una infraestructura deficiente para la conservación de tejidos y el financiamiento poco estable que limita su operatividad y crecimiento. Estos problemas subrayan la necesidad de un enfoque estratégico para fortalecer la conservación y el estudio de la fauna local.
Uno de los hallazgos más importantes de este estudio es el valor que poseen los 452 especímenes tipo primario, considerados como un tesoro científico invaluable. Estos ejemplares son fundamentales para la clasificación y descripción de nuevas especies, lo que implica que su preservación es crucial para el futuro de la biología en la región. Además, la investigación señala que existen cientos de paratipos, que son individuos adicionales utilizados en las descripciones formales, reforzando el entendimiento taxonómico de las especies. Aunque esta cantidad puede parecer reducida en comparación con las más de 1,500 especies de mamíferos registradas en Sudamérica, el informe enfatiza que este avance es un paso significativo hacia el fortalecimiento de las colecciones y el enriquecimiento del conocimiento científico.
El estudio pone de manifiesto la evolución de las colecciones de mamíferos, que ahora no solo almacenan esqueletos y pieles, sino que también incluyen tejidos y muestras genéticas necesarias para la investigación contemporánea. Un total de 88 colecciones sudamericanas cuentan con bancos de tejidos que archivan más de 100,000 muestras, algunas de las cuales están destinadas a estudios de genómica, conservación y salud pública. Estos avances permiten investigar la evolución de las especies, así como la aparición de virus que pueden transmitir enfermedades entre especies, lo que resalta la interconexión entre la conservación de la biodiversidad y la salud global.
Finalmente, el informe subraya que las colecciones de historia natural son esenciales para la investigación científica y tienen implicaciones potenciales en campos como la agricultura y la salud. La necesidad urgente de políticas públicas que fortalezcan estas instituciones es evidente, junto con la provisión de un financiamiento sostenible y la promoción de la colaboración regional. La investigación concluye que este esfuerzo no solo contribuirá a preservar el patrimonio natural de Sudamérica, sino que también será fundamental para generar un conocimiento estratégico en un contexto marcado por el cambio climático, la disminución de la biodiversidad y el surgimiento de nuevos patógenos, planteando un desafío que la comunidad científica no puede permitirse ignorar.

