Coexistencia con lobos: ¿Cómo lograr un equilibrio sostenible en ganadería?

Los lobos desempeñan un papel crucial en la preservación del equilibrio de los ecosistemas, así como en la salud de la ganadería extensiva, según afirman varios expertos consultados por EFEverde. En lugar de recurrir al control letal de las poblaciones de lobos, que no solo resulta ineficaz para reducir los ataques al ganado, sino que además amenaza a la especie, es fundamental que las administraciones implementen medidas que favorezcan la convivencia entre humanos y lobos. La recuperación de la tolerancia social hacia estos animales es clave, así como la colaboración de la administración con los ganaderos para que estos puedan reaprender a coexistir con los lobos en sus tierras.

La persecución del lobo, tanto a través de la caza directa como del uso de venenos, llevó a la especie a su mínimo histórico en España durante los años 70, con apenas 250 a 300 ejemplares en regiones como Asturias, Galicia, Cantabria y Castilla y León. Históricamente etiquetados como ‘alimañas’, los lobos comenzaron a recuperarse desde que se comenzaron a implementar medidas para su protección. Sin embargo, su retorno ha generado tensiones con el sector ganadero, que, en muchas zonas, ha perdido la cultura histórica de manejo del ganado en armonía con la presencia de lobos, como destacó Javier Durá, experto en Derecho Ambiental.

A diferencia de España, otros países europeos como Italia están promoviendo la revalorización de los conocimientos tradicionales sobre la convivencia con el lobo. Los ganaderos italianos reciben apoyo administrativo para aprender a coexistir con esta especie, recibiendo asistencia para contratar pastores, dotarse de perros guardianes y mejorar sus instalaciones. En contraste, los recursos disponibles en España, según critica Durá, se han destinado a medidas de control letal en lugar de a iniciativas efectivas que fomenten la coexistencia pacífica entre ganaderos y lobos, a pesar de que la normativa europea exige estas soluciones.

La función del lobo en los ecosistemas es ampliamente reconocida por los especialistas, quienes argumentan que son aliados de la ganadería extensiva. El biólogo Javier Talegón sostiene que los lobos controlan las poblaciones de ungulados silvestres, un servicio imprescindible que impide la transmisión de enfermedades infecciosas al ganado. A pesar de las pruebas de que la depredación de lobos beneficia a otros animales y a la salud general del ecosistema, la especie sigue enfrentándose a un riesgo considerable, con una distribución cada vez más limitada en España. Talegón urge a las administraciones a adoptar métodos no letales que permitan la convivencia.

Pese a las estrategias preventivas disponibles que han demostrado ser efectivas en la reducción de ataques al ganado, la gestión del lobo en las comunidades ‘loberas’ suele inclinarse hacia la caza indiscriminada, en parte motivada por cuestiones políticas. De acuerdo con varios expertos, incluyendo a Mario Quevedo de Anta, estos enfoques se basan en mitos que ignoran el estado real de la población de lobos, lo que pone en riesgo su conservación a largo plazo. La tendencia a la caza letal se considera una medida superficial para apaciguar a ciertos sectores de votantes, a pesar de que los datos muestran que los ataques de lobos a ganado son relativamente bajos en comparación con la población total de reses.