El Grupo de Expertos en las Directivas de Naturaleza (NADEG) ha decidido aplazar hasta la reunión de mayo la crucial decisión sobre la limitación de la caza de la codorniz común en España, en respuesta al alarmante declive de sus poblaciones. Durante este tiempo, se han considerado diversas alternativas, que incluyen desde una moratoria temporal hasta la reducción de los cupos de captura. Sin embargo, muchos cazadores se oponen a estas posibles restricciones. La reunión del NADEG, que involucró a representantes de varios Estados miembros, también abordó la situación de otras aves, como el ánade silbón y el porrón europeo, en un contexto de creciente preocupación sobre la conservación de las especies.
En el caso español, los debates se canalizan a través del Comité de Caza, donde se trabaja para lograr un consenso con las comunidades autónomas, que son las entidades responsables de regular la caza. A pesar de que los análisis preliminares concluyeron que no era necesaria una moratoria, el Ministerio de Agricultura ha puesto en duda esta posición al señalar que la codorniz presenta un declive crítico, vinculado a factores como la baja supervivencia juvenil. Los expertos muestran preocupación por los daños al hábitat, lo que resalta la urgencia de abordar el problema desde una perspectiva integral que contemple diversos factores que impactan la especie.
El debate sobre la necesidad de adoptar medidas precautorias se intensifica, particularmente a la luz del estado de conservación «no seguro» de la codorniz común, que ha llevado a sugerir su inclusión en un sistema de Gestión Adaptativa de la Caza (AHM). El Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC) ha presentado informes que evidencian el bajo índice poblacional de esta especie en Europa, incluyendo datos que destacan un descenso considerable en las últimas décadas. Dichos informes sugieren que, aunque la caza no es la única causa del declive, restringir la captura de juveniles podría ser una medida clave para fomentar su recuperación.
Ante esta problemática, el IREC ha recomendado la implementación de una prohibición temporal de la caza de la codorniz, o al menos la reducción significativa de las capturas de los juveniles, que actualmente constituyen la mayor parte de las estadísticas de caza. Sin embargo, los expertos advierten que hacer distinciones entre juveniles y adultos en el campo es complicado, lo que aboga por una opción más directa, como una moratoria total, similar a la que se aplicó anteriormente a la tórtola europea. Tal restricción debería mantenerse hasta que existan evidencias claras de recuperación poblacional o se disponga de datos suficientes que permitan evaluar con precisión los efectos de la caza.
La Real Federación Española de Caza (RFEC) se mantiene firme en su oposición a las nuevas restricciones, argumentando que el comité de expertos no ha considerado adecuadamente la situación actual de las poblaciones de codorniz. A través del Proyecto Coturnix, que cuenta con la colaboración de miles de cazadores, se han implementado esfuerzos de monitoreo que sugieren que las poblaciones de codorniz han tenido cierta estabilidad e incluso repuntes en los últimos años. La RFEC defiende que una prohibición del aprovechamiento cinegético no solo sería imprudente, sino que también privaría a las investigaciones sobre la especie de un insumo vital para comprender su biología y ecología, y apunta a que seguir colaborando con el colectivo cinegético es esencial para el avance en la gestión sostenible de la codorniz común.
