Durante una reciente campaña de investigación que tuvo lugar del 17 al 30 de julio, científicos de la Asociación Tursiops han detectado la presencia de 48 cachalotes en las aguas del norte de Menorca. Esta actividad de observación y estudio, que abarcó unas 1,100 millas náuticas, ha revelado que aproximandamente el 20% de los cachalotes encontrados son crías. Esta información resalta la importancia de la región como un área esencial para la cría de estas majestuosas criaturas marinas, enmarcada en el proyecto ‘Moby Mummy’, que busca identificar y conservar las zonas cruciales para el desarrollo de los cachalotes en el Mediterráneo.
Los investigadores realizaron un total de once encuentros con cachalotes durante las dos semanas de navegación, utilizando tanto técnicas acústicas como visuales. De estos encuentros, dos fueron exclusivamente acústicos, donde se registraron grupos de 5 y 2 cachalotes. En los encuentros visuales se observaron también machos solitarios y varios grupos de cachalotes, sumando un total de 38 animales, entre los que se encontraban 9 crías. Txema Brotons, director científico de la Asociación Tursiops, celebró estos hallazgos, indicando que la abundancia de cachalotes y crías en esta área refuerza la existencia y la salud de la población en el norte de Menorca.
Las campañas anteriores de ‘Moby Mummy’ han demostrado consistentemente que el norte de Menorca es un importante área de cría para los cachalotes, gracias a su baja actividad de navegación y su alejamiento de principales rutas marítimas. La Asociación Tursiops ha solicitado la creación de un área marina protegida en esta zona, ante la amenaza que representan las actividades humanas. Este esfuerzo encontró un respaldo significativo el pasado verano, cuando el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, apoyó la creación de cinco áreas protegidas durante la Conferencia de los Océanos de Naciones Unidas en Niza.
Con la delimitación de un área de protección, los investigadores están dedicados a recopilar datos sobre esta zona vital para el cachalote. La intención es desarrollar un mapa de gestión que minimice las amenazas y presiones sobre la especie, garantizando así su conservación a largo plazo. Brotons enfatiza la necesidad de presentar un plan de actuación efectivo que logre reducir el impacto humano una vez que el área sea oficialmente protegida, asegurando un futuro viable para los cachalotes en el Mediterráneo.
Adicionalmente a la identificación de cachalotes, los científicos también han estudiado su comportamiento acústico y recopilado datos sobre otros cetáceos en la región. Durante esta expedición, se registraron avistamientos de delfines mulares, calderones grises y delfines listados, así como varias tortugas marinas. Este amplio alcance de investigación subraya la riqueza biodiversa de la zona y la necesidad de continuar esfuerzos en la investigación y conservación no solo del cachalote, sino de todo el ecosistema marino en el que habita.

