Buitre negro: La inesperada reintroducción exitosa en los Pirineos

La reintroducción del buitre negro en los Pirineos ha dado un paso significativo hacia su consolidación, con el nacimiento de trece polluelos en 2025, de los cuales doce han logrado volar. Esta especie, que había desaparecido en la segunda mitad del siglo XIX, ha encontrado en la Reserva Nacional de Caza de Boumort (Lleida) su punto neurálgico para la recolonización. Según datos de la Fundació Trenca, la población total de buitres negros en la reserva se mantiene en 66 ejemplares, lo que asegura la preservación de esta especie catalogada como vulnerable. A pesar de algunas pérdidas en la población, el éxito reproductor del año anterior ha superado la media de los últimos 15 años, reflejando una tasa de vuelo del 71% y una productividad del 63%.

Entre las diecinueve parejas reproductoras, la fundación ha confirmado que se han marcado todos los polluelos nacidos con anillas metálicas, y se han instalado dispositivos GPS en tres individuos para rastrear sus movimientos. Esta estrategia no solo busca conservar la población, sino también conectar las poblaciones ibéricas y centroeuropeas a fin de mejorar la diversidad genética de la especie. Después de un leve retroceso poblacional en 2020 y 2021, se observa una evolución positiva en la colonia catalana, que ha alcanzado un récord en los registros, gracias a trabajos de seguimiento y monitoreo que permiten entender mejor la dinámica de estas aves.

Para extender la colonia a otros puntos del oeste de los Pirineos, la Fundación Trenca ha implementado Puntos de Alimentación Suplementaria (PAS), donde se proporciona alimento de forma controlada a los buitres y otras aves necrófagas. En 2025, se han distribuido 15,145 kilos de carroña en cuatro puntos, beneficiando no solo a la especie en cuestión, sino también a otras aves amenazadas como el quebrantahuesos. Este enfoque holístico no solo promueve la alimentación de las aves, sino que incluye una dimensión ecológica importante, reduciendo la necesidad de incinerar cadáveres animales y contribuyendo así a un ahorro significativo de CO2.

Desde 2020, se han puesto en marcha medidas específicas para fomentar la dispersión de la colonia de buitres negros en la reserva de Boumort. Estas medidas incluyen la reducción de los recursos tróficos en el núcleo de la colonia y el aumento de la disponibilidad de carroña en las periferias. Ampliando la red de Trenca, se beneficia a los individuos jóvenes en dispersión y se facilita un seguimiento más exhaustivo, lo que se traduce en una mejor gestión de la población y en mayores probabilidades de éxito para la especie.

El panorama para el buitre negro en los Pirineos muestra una tendencia alentadora hacia la recuperación y consolidación de la especie. Las colaboraciones entre instituciones, como la Generalitat y Endesa, han demostrado ser clave en los esfuerzos de conservación. Con un enfoque integral que combina la reintroducción y el monitoreo, la asignación de recursos alimentarios en puntos estratégicos, y el seguimiento de las aves, se abre un camino que augura un futuro más seguro para el buitre negro, así como para otras aves necrófagas en la región.