Asombroso estudio revela que Mimas, una de las principales lunas de Saturno, posee un pequeño océano bajo su superficie

Gracias a la tremenda labor ejecutada desde el año 1789 por el astrónomo William Herschel —de origen británico y germano— hoy sabemos que Saturno tiene lunas, siendo Mimas una de las más importantes de ellas.

Otros satélites naturales de nuestro Sistema Solar, como Ganímedes, Europa, Titán y Encélado también poseen océanos.

Hasta hace un tiempo se pensaba que Mimas no era una candidata óptima a poseer un océano extraterrestre debido a que su rugosa superficie hacía creer que su interior era totalmente sólido.

Sin embargo los resultados del estudio publicado recientemente por la revista Nature dieron un vuelco significativo en esta historia. Bajo el suelo de Mimas, específicamente a una profundidad de hasta 30 km, descubrieron la existencia de un océano pequeño.

El océano en Mimas es muy distinto a los océanos en otras lunas del Sistema Solar

Algo fuera de lo común ocurría en Mimas y hace unos 10 años los científicos se dieron cuenta de eso debido a las anomalías que observaron en la rotación de este satélite natural.

Mimas luna de Saturno
El equipo de investigación se basó en los datos emitidos por los sobrevuelos de la nave Cassini respecto a Mimas.

La incertidumbre que detectaron los científicos fue una excelente motivación para continuar investigando, pues alguna sorpresa les tenía reservado el interior de esta luna de Saturno.

Con las evidencias obtenidas el equipo de investigación concluyó que es muy probable que bajo la superficie de Mimas exista un océano.

Los resultados no son concretos aún, porque a diferencia de lo que ocurre con los océanos de otros satélites naturales, Mimas no presenta actividades geológicas o géiseres, lo que es un indicio de que hay agua abriéndose paso hacia la superficie.

Europa luna de Júpiter
Vista de Júpiter desde Europa, una de sus lunas que se ha confirmado que posee océanos.

Los autores del estudio explican que es probable que el océano de Mimas sea relativamente nuevo, ya que todavía no es capaz de llegar hasta su superficie.

¿Qué pasará ahora? Los científicos seguirán escudriñando en los datos que se registren, puesto que con el tiempo el océano de Mimas querrá explorar el espacio exterior y para que esto ocurra su superficie debe comenzar a mostrar indicios de fracturas.