La reciente propuesta para catalogar a la anguila europea (Anguilla anguilla) como especie en peligro de extinción ha sido rechazada por el Comité de Fauna y Flora, que agrupa a representantes del Gobierno y de las comunidades autónomas. Este rechazo, que se produce por tercera vez tras intentos en 2020 y 2024, refleja un obstáculo significativo en la defensa de esta especie. Según fuentes del Ministerio para la Transición Ecológica, las comunidades que votaron en contra incluyen Galicia, Asturias, Cantabria, Murcia, Comunidad Valenciana y Baleares. Mientras tanto, otras comunidades han condicionado su apoyo a la obtención de información adicional y a un debate en el grupo de trabajo que se ha acordado crear.
El rechazo de esta propuesta a pesar del apoyo de la comunidad científica es motivo de preocupación. En varias ocasiones, se ha subrayado que el estado de la anguila es alarmante, con poblaciones en descenso dramático a lo largo de los años. Los expertos han señalado la necesidad de una respuesta coordinada que se base en evidencias científicas. Sin embargo, el Comité de Fauna y Flora no ha logrado alinearse con este criterio, optando por desestimar el informe que argumentaba la necesidad de proteger a la anguila ante su inminente riesgo de extinción.
A pesar de esta negativa, se ha tomado una medida positiva: se ha creado un grupo de trabajo específico que incluirá a representantes del Gobierno y de las comunidades autónomas. Este grupo tendrá la responsabilidad de realizar un análisis exhaustivo sobre las causas del declive de la población de anguilas y evaluar la efectividad de los planes de gestión ya implementados. Además, se espera que surjan nuevas medidas de conservación que permitan abordar este problema de forma conjunta, optimizando así el uso de recursos y conocimientos técnicos disponibles.
La inclusión en el Catálogo de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESPRE) es crucial para la protección de la anguila europea. Este catálogo incluye especies que enfrentan un riesgo serio de desaparecimiento, categorizándolas en vulnerables o en peligro de extinción, dependiendo de la gravedad de su situación. Las implicaciones de figurar en este listado son significativas, ya que prohíben la captura, el comercio y el daño de hábitats. Asimismo, implica que se desarrollen planes de acción para la recuperación de la especie, lo cual es vital para garantizar su conservación.
Desde su primera consideración en 2020, la necesidad de incluir a la anguila en el LESPRE ha sido respaldada por diferentes estudios científicos que advierten sobre su peligrosísimo estado. Sin embargo, el proceso ha sido marcado por la falta de consenso a nivel autonómico, lo que ha dado lugar a tres intentos fallidos. La última recomendación del Comité Científico reafirmó el categórico establecimiento de la anguila como «en peligro de extinción» basado en investigaciones recientes. La lucha por la conservación de esta especie emblemática continúa en medio de un paisaje administrativo complicado que requiere tanto de acción inmediata como de un compromiso sostenido por parte de todos los niveles de gobierno.

