Amancio Ortega, el emblemático fundador de Zara y la multinacional textil Inditex, ha compartido su visión empresarial con motivo de su 90 cumpleaños, reafirmando que la acumulación de riqueza personal es para él un objetivo secundario. Con una fortuna valorada en aproximadamente 149.000 millones de dólares, según Forbes, Ortega sostiene que el verdadero éxito de una empresa radica en el arduo trabajo diario y en garantizar el crecimiento continuo de la compañía. Esta filosofía contrasta con la típica búsqueda del lucro inmediato y resalta su enfoque en desarrollar una estructura empresarial sólida y sostenible.
Nacido el 28 de marzo de 1936 en Busdongo de Arbas, León, Amancio Ortega creció en un entorno humilde como el hijo de un trabajador ferroviario y una ama de casa. Su educación formal se truncó a los 12 años, momento en el que empezó a colaborar en el sustento familiar. A los 14 años, comenzó a trabajar en la mercería ‘La Maja’, donde cultivó sus habilidades en el comercio y la confección. Esta experiencia le sirvió de base para, años más tarde, fundar Confecciones Goa S.A. en 1963, antes de emprender la aventura empresarial que lo llevaría a establecer Zara en 1975 y a crear Inditex en 1985.
El crecimiento meteórico de Inditex desde su fundación es notable. La primera tienda Zara abrió en A Coruña y desde ahí la compañía no ha parado de expandirse, alcanzando en la actualidad más de 5.536 establecimientos en todo el mundo. Su modelo de negocio innovador ha permitido que marcas como Pull &Bear y Bershka se integren en su estructura, consolidando a Inditex como un gigante del sector textil. En estos momentos, el grupo opera en 41 nuevos mercados, lo cual refuerza su liderazgo y su valor de mercado, que supera los 187.000 millones.
En sus reflexiones sobre el mundo empresarial, Ortega ha expresado que su éxito no se debe a una obsesión por el dinero. «Si he ganado tanto dinero ha sido porque mi objetivo no ha sido nunca ganar dinero», comentó Ortega en el libro de Luis Lara y Jorge Mas. Para el empresario, el crecimiento es un mecanismo vital para la supervivencia de una compañía, pues asegura que una empresa debe mantenerse activa gracias a su gente, destacando la importancia del bienestar de los empleados y su desarrollo profesional.
Ortega también ha sido crítico con la intervención de consultoras externas en su negocio, argumentando que nadie puede conocer mejor su empresa que quienes la viven día a día. En diálogo con Tomás Pascual, enfatizó que la riqueza debe ser un medio para lograr metas significativas, y no un fin en sí mismo. Su frase deja entrever su filosofía: «No vale la pena ser empresario solo para ser rico. El dinero solo tiene sentido si se orienta a conseguir objetivos». Esta visión muestra un compromiso con el bienestar no solo de su fortuna, sino de todas las personas que dependen de su éxito.

