Santiago de Compostela, 23 jul (EFE).- La reciente decisión del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) de suspender cautelarmente la resolución del Gobierno gallego que autorizaba la caza de lobos para la temporada 2025-26 ha generado un gran debate sobre la conservación de esta especie emblemática. Esta medida, solicitada por la Asociación para la Conservación y Estudio del Lobo Ibérico (Ascel), busca proteger las poblaciones de lobo ibérico de posibles muertes innecesarias, destacando un cambio en la normativa que pone en riesgo la supervivencia de este cánido en la región.
La resolución del TSXG se fundamenta en el principio de precaución ambiental, considerándose que la caza podría causar daños irreversibles a las poblaciones de lobos si se permitiera su caza indiscriminadamente. Este fallo se alinea con un precedente previo, donde el mismo tribunal también había otorgado medidas cautelares a WWF-Adena, deteniendo una decisión de caza de lobos basada en daños al ganado sin pruebas concretas de su necesidad. Este enfoque sugiere una creciente preocupación por la protección de la fauna silvestre en Galicia.
Un aspecto relevante de esta situación es la reciente modificación legislativa que excluyó al lobo ibérico del Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (Lespre), lo que facilitó a varias comunidades autónomas, incluida Galicia, la autorización de su caza. No obstante, en Galicia, tales disposiciones de caza no llegaron a implementarse efectivamente, ya que las esperas autorizadas no resultaron en la muerte de lobos antes de que el TSXG interviniera. Este hecho subraya la confusión y la falta de consenso regulador en torno a la gestión de la población de lobos.
La Asociación para la Conservación y Estudio del Lobo Ibérico ha expresado su satisfacción ante la decisión del TSXG, argumentando que esta medida ofrece un respiro a la especie y debilita los fallos favorables a la caza realizados por otros tribunales. Ascel enfatiza que la autorización de caza no puede basarse únicamente en referencias vagamente documentadas a los daños causados por los lobos. Según sus declaraciones, los casos de daños al ganado deben estar debidamente acreditados y la caza debe ser considerada como última opción.
Finalmente, el TSXG ha observado que la población de lobos en Galicia presenta un incremento limitado, principalmente en áreas colindantes con otras comunidades autónomas, lo que plantea interrogantes sobre la viabilidad de una caza generalizada. Esto, junto con la presión ejercida por más de 110 científicos que abogan por un umbral de conservación mínimo que contemple al menos 500 manadas de lobos, sugiere la necesidad de revisar las políticas actuales sobre la gestión de esta especie. La situación del lobo ibérico en Galicia continúa siendo un tema candente que requiere atención y diálogo entre todas las partes implicadas.

