Ola de calor en la República Checa y muerte de peces

Praga, 1 jul (EFE).- La actual ola de calor que azota a la República Checa ha tenido consecuencias devastadoras para la fauna acuática del lago Modlanska, localizado al norte del país. Desde el pasado fin de semana, se han documentado la muerte masiva de peces, con más de once toneladas de cadáveres recuperados hasta ahora. Jan Skalský, portavoz de la Asociación Checa de Pesca, informó que los esfuerzos de limpieza han sido intensos, registrándose la recolección de 4.500 kilos de peces muertos el domingo y otros 7.000 kilos el lunes, operaciones que continúan hasta el atardecer con la colaboración de pescadores, voluntarios y bomberos.

Este lago, que abarcar 41,6 hectáreas, es un popular destino para la pesca deportiva, albergando diversas especies, incluidas la lucioperca, el bagre, las carpas plateadas y las percas. Sin embargo, las condiciones climáticas extremas han llevado a la estimación de que casi toda la población piscícola ha sucumbido debido a la falta de oxígeno. La combinación de altas temperaturas diurnas, que superan los 30 grados, y las ‘noches tropicales’ con temperaturas nocturnas por encima de los 20 grados, han creado un entorno letal para la vida acuática.

El portavoz Skalský subrayó que el problema del lago Modlanska no solo se debe a las altas temperaturas, sino también a la significativa contaminación por sedimentos. Estas partículas, arrastradas probablemente por aguas residuales sin tratar, alimentan el crecimiento de cianobacterias, las cuales, a su vez, consumen el oxígeno del agua a través de la fotosíntesis. Este círculo vicioso ha llevado a un agotamiento crítico del oxígeno, haciendo que los peces se ahoguen en lo que parece ser una crisis ecológica alarmante.

Para abordar esta situación, será necesario llevar a cabo un proceso de revitalización del lago, que incluirá la eliminación de sedimentos y el uso de bacterias especializadas para restaurar el equilibrio ecológico. Skalský advirtió que se tratará de un esfuerzo colosal, tanto en términos económicos como técnicos, dado que hay infraestructuras mineras antiguas debajo del embalse, lo que complicará las labores de limpieza y restauración. Este desafío pone de relieve la necesidad de proteger los ecosistemas acuáticos ante los efectos del cambio climático.

La crisis en el lago Modlanska también sirve como un importante recordatorio de la fragilidad de nuestros ecosistemas frente a fenómenos climáticos extremos. La Asociación Checa de Pesca, junto a otras organizaciones, hace un llamado a la conciencia ambiental, instando a la ciudadanía a contribuir en la protección de los recursos hídricos. Dicha colaboración puede ser vital para evitar que se repitan tragedias ecologicas similares en el futuro.