Este viernes, Barbate en Cádiz recibió con gran expectación la llegada de quince ejemplares juveniles de ibis eremita (Geronticus eremita), que han completado una migración guiada de aproximadamente 2.500 kilómetros, partiendo desde Hilzingen, Alemania. Este esfuerzo forma parte de un ambicioso proyecto que busca establecer una ruta migratoria segura entre el centro de Europa y Andalucía, ofreciendo a estas aves un refugio adecuado para el invierno. La consejera de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, Fina Martínez, quien fue la encargada de dar la bienvenida a los ibis en el aviario de la finca de San Ambrosio, señaló la importancia de este acontecimiento para la conservación de la especie.
Los ibis eremitas, que provienen de la colonia del Tierpark Rosegg en Austria, iniciaron su largo viaje el pasado 18 de agosto, guiados por un equipo humano que utilizó paramotores para asegurar su correcta dirección. Inicialmente, comenzaba el trayecto con treinta ejemplares, de los cuales algunos hicieron una parada previa en Girona antes de continuar hasta Cádiz. Tras su llegada, las aves permanecerán dos semanas aclimatándose al clima y entorno andaluz, donde se espera que puedan adaptarse de manera óptima antes de ser liberadas.
Durante el acto de recepción, Martínez destacó la relevancia de la colaboración entre diferentes entidades, subrayando el impacto positivo que esta puede tener en la conservación de especies amenazadas. «El esfuerzo conjunto de administraciones, científicos y conservacionistas ha sido clave para proporcionar a estos ibis la formación necesaria para que puedan seguir su ruta migratoria», enfatizó. Además, cada ave ha sido cuidada por cuidadoras que han asumido el rol de madres adoptivas, facilitando el aprendizaje de los jóvenes sobre su migración y hábitats.
Cádiz es actualmente el hogar de aproximadamente 300 ibis eremitas en libertad, y tras concluir la campaña reproductora de 2026, se registró un notable aumento en la población con al menos 53 pollos volados, un dato alentador que refleja el éxito del Proyecto Eremita. Desde su inicio en 2004, la restauración de esta especie ha mostrado resultados positivos, con la formación de tres colonias controladas en la región. La colaboración con equipos europeos ha permitido establecer un vínculo más sólido entre las aves migratorias del centro de Europa y su contraparte residente en Cádiz.
El proyecto de conservación tiene planes de expansión, incluyendo la creación de nuevos asentamientos como el de la finca Poca Sangre en Medina Sidonia, donde se espera que entre 25 y 30 juveniles procedentes de zoológicos europeos se adapten y sean liberados en el futuro. Asimismo, se están implementando medidas de seguridad, tales como la instalación de cajas nido y acciones para minimizar los riesgos relacionados con la infraestructura eléctrica, asegurando así un entorno más seguro para estas aves tan emblemáticas.

