El grupo Schwarz, propietario de las cadenas de supermercados Lidl y Kaufland, ha anunciado una inversión monumental de 5.600 millones de euros para la construcción de un nuevo centro de datos en el estado federado de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, al norte de Alemania. Este ambicioso proyecto, que se espera esté operativo para el año 2033, contará con una capacidad de 240 megavatios y se alimentará exclusivamente de energía eólica, alineándose así con las tendencias actuales hacia la sostenibilidad y la reducción de la huella de carbono.
La declaración fue realizada por Gerd Chrzanowski, consejero delegado del grupo Schwarz, quien enfatizó la importancia de la soberanía digital en el contexto europeo. «La soberanía digital no se logra mediante llamamientos ni discursos. Se logra mediante acciones, infraestructuras fiables y aplicaciones prácticas», comentó durante la presentación del proyecto. Esta inversión subraya el compromiso del grupo hacia la creación de una infraestructura tecnológica robusta en Europa.
En paralelo, el grupo Schwarz ya se encuentra en pleno proceso de construcción de otro centro de datos en Lübbenau, ubicado en Brandenburgo, cerca de Berlín. Para este proyecto, la compañía destinará 11.000 millones de euros, representando la mayor inversión única en la historia del conglomerado. Este nuevo centro de datos no solo satisfará las necesidades internas de Schwarz, sino que también ofrecerá sus servicios a clientes externos, consolidando así su posición en el mercado tecnológico.
Schwarz, que emplea a alrededor de 600.000 personas a nivel mundial, busca diversificarse más allá del sector minorista. Además de Lidl y Kaufland, el grupo cuenta con una división de servicios tecnológicos, Schwarz Digits, que se especializa en ciberseguridad y servicios de computación en la nube. Esta estrategia diversificada no solo refuerza la imagen del grupo como un actor importante en el sector digital, sino que también contribuye a un ecosistema empresarial más sólido en Europa.
La iniciativa del grupo Schwarz de fortalecer la infraestructura tecnológica en Europa se presenta como una respuesta estratégica a la creciente necesidad de alternativas a los consorcios tecnológicos de otros continentes, como Estados Unidos y Asia. Con proyectos orientados a la sostenibilidad y un enfoque en la soberanía digital, Schwarz se perfila como un competidor serio en el ámbito global, marcando así un nuevo rumbo para la tecnología europea.

