Venta de Alvic: KKR y Artá Capital buscan nuevos horizontes

Kohlberg Kravis Roberts (KKR), una de las firmas más destacadas a nivel mundial en el ámbito del capital riesgo, ha tomado la decisión de poner a la venta Alvic, una reconocida empresa andaluza especializada en la fabricación de mobiliario. Esta noticia resuena en el mercado, especialmente dado que Alvic ha experimentado un notable aumento en su rendimiento financiero desde que KKR y Artá Capital, vinculada a la familia March, adquirieron la mayoría de sus acciones en 2019. Ambas entidades han contratado a Rothschild y BBVA para facilitar el proceso de venta, que podría situar el valor de la empresa en la franja de 600 a 700 millones de euros, gracias a la duplicación del beneficio reportado desde su adquisición.

La inversión inicial realizada por KKR y Artá Capital osciló entre 250 y 300 millones de euros para hacerse con el control de Alvic, que en ese momento generaba un Ebitda de 33 millones de euros. Sin embargo, a medida que avanzó el tiempo, los resultados financieros de la compañía han mejorado considerablemente, alcanzando casi los 70 millones de euros de Ebitda a finales de 2025. Esta expansión en el rendimiento financiero ha motivado a los fondos a explorar un traspaso lucrativo, alineándose así con las tendencias actuales del mercado de capital privado, donde las empresas se ven cada vez más atraídas por oportunidades de alta rentabilidad.

Alvic, establecida en 1965 por Alejandro Rosales, ha crecido hasta convertirse en un actor global con presencia en alrededor de 100 países y una plantilla que se aproxima a los 1.400 empleados. La compañía ha sabido adaptarse a las cambiantes condiciones del mercado, estableciendo una fábrica en Estados Unidos que le permite minimizar el impacto de las políticas arancelarias impuestas anteriormente por la administración de Donald Trump. Con una facturación cercana a los 300 millones de euros, de los cuales dos tercios provienen de Europa, Alvic no solo ha diversificado su producción, sino que también ha ampliado sus instalaciones a China desde 2021, mostrando así su compromiso con la expansión internacional.

A pesar de los avances, las negociaciones previas para vender Alvic a una empresa industrial del sector no llegaron a buen puerto en meses recientes, lo que ha llevado a KKR y Artá Capital a establecer un proceso competitivo. Esta elección de Rothschild y BBVA no solo refleja la confianza en su capacidad de negociación, sino que también destaca la relación de largo plazo con BBVA, que ha actuado como uno de los principales acreedores de la compañía. En el último año, Alvic ha refinanciado su deuda a través de un crédito sindicado por 205 millones de euros, lo que ha fortalecido su posición financiera y ha facilitado el crecimiento sostenido de la empresa.

El proceso de desinversión que enfrenta KKR es parte de una estrategia planificada, alineada con su historia de inversiones en la Península y la necesidad de diversificar su cartera. Recientemente, KKR cumplió exitosamente con la salida de Masorange, una operación que proporcionó una rentabilidad significativamente alta. Sin embargo, enfrenta desafíos con Donte, una plataforma educativa que muestra un estancamiento desde su adquisición. KKR ha mantenido inversiones también en sectores diversos como infraestructuras y salud, y la venta de Alvic podría ser otro paso adelante en su camino para optimizar su enfoque sobre las inversiones más rentables en el futuro.