En un mundo donde la incertidumbre se ha convertido en una constante, las compañías están comenzando a transformar profundamente sus modelos operativos en la cadena de suministro. Este cambio responde no solo a la necesidad de mejorar la eficiencia operativa, sino a una estrategia más amplia que busca mantener la competitividad en un entorno empresarial volátil. Durante la mesa redonda titulada ‘La cadena de suministro del futuro: cómo construir resiliencia en un entorno incierto’, se discutieron las nuevas dinámicas y retos que enfrentan las organizaciones para garantizar que sus productos lleguen al consumidor final sin interrupciones. La pandemia, las tensiones geopolíticas y la fluctuación de los precios de la energía son solo algunos de los factores que han impulsado esta transformación, permitiendo que la cadena de suministro adquiera un rol protagónico dentro de la estrategia empresarial contemporánea.
Los panelistas de la mesa redonda, incluyendo a Sergio Treviño, CEO de Sesé, destacaron que la capacidad de adaptación se ha convertido en un pilar fundamental. La crisis provocada por el COVID-19 fue un verdadero punto de inflexión para muchas empresas, que se vieron obligadas a repensar su gestión logística y sus estrategias operativas. Fernando Morales, director de la plataforma Ecoplatform de Coca-Cola Europacific Partners, enfatizó cómo la interrupción global obligó a las empresas a reconocer que la logística es más que un coste, sino una función crítica que aporta valor al negocio. Al reconocer la interconexión de las cadenas de suministro, las empresas están adoptando un enfoque más holístico, que les permite no solo gestionar mejor la incertidumbre, sino también anticipar riesgos de manera más eficaz.
En este nuevo panorama, la digitalización emerge como un aliado clave para alcanzar la resiliencia. Durante la mesa redonda, los participantes discutieron la importancia de contar con datos en tiempo real, así como automatización y capacidades analíticas, que son esenciales para optimizar recursos y responder a cambios en la demanda. El caso de Tendam fue mencionado como un ejemplo exitoso de cómo la tecnología facilita la creación de modelos omnicanal que mejoran la eficiencia en la preparación de pedidos. Con una integración más efectiva entre tiendas y centros logísticos, las empresas no solo pueden mejorar el servicio, sino también reducir su impacto ambiental al minimizar los desplazamientos necesarios en la cadena de suministro.
Dentro del contexto actual, la sostenibilidad se ha convertido en un tema central y no solo como un imperativo regulatorio, sino como una parte integral de cualquier estrategia eficiente. Morales y Treviño argumentaron que la sostenibilidad ya no es opcional; es una condición necesaria para la competitividad empresarial. Las iniciativas en Coca-Cola Europacific Partners, como el uso de megacamiones y la intermodalidad, ejemplifican cómo las empresas están trabajando para reducir emisiones sin comprometer el servicio. Además, Treviño subrayó la transición hacia la sostenibilidad como un cambio fundamental en el paradigma logístico, donde la eficacia y la sostenibilidad deben ir de la mano.
Finalmente, el talento emerge como otro desafío relevante para la cadena de suministro, especialmente ante las expectativas cambiantes de las nuevas generaciones. La dificultad para encontrar profesionales cualificados en el sector logístico, combinada con la creciente complejidad operativa, subraya la importancia de la digitalización y automatización de procesos. Herramientas modernas no solo mejoran la productividad, sino que crean entornos laborales más atractivos, favoreciendo la retención del talento. Así, tanto Treviño como Caro coincidieron en que la resiliencia y la adaptación son esenciales para navegar en esta nueva era, donde la capacidad de aprender y ajustarse al cambio es el verdadero motor de la competitividad.

