En una reciente entrevista, el director general de Mantequerías Arias, **Javier Roza**, compartió su visión sobre el liderazgo empresarial en **El Arte de Crear**. Roza, quien ha estado al frente de la empresa desde 2008, enfatiza que el verdadero valor de una empresa radica en su gente. Con una trayectoria profesional que abarca más de tres décadas en el sector del gran consumo, su mantra es claro: “las buenas empresas necesitan buenas personas”. Esta declaración resuena con fuerza en el contexto actual, donde la calidad del equipo humano puede determinar el éxito o el fracaso de una organización. Roza se presenta como un apasionado de los datos, pero también como un firme defensor de los valores humanos dentro del entorno laboral.
La historia de Mantequerías Arias se remonta a 1848, cuando Carmen Fernández inició la venta de crema fresca en los mercados asturianos. Desde entonces, la compañía ha evolucionado hasta convertirse en la **empresa de alimentación más antigua de España**, con una fuerte presencia en el mercado del queso fresco, gracias a la innovadora visión de sus predecesores. Roza destaca que en los años 20, la empresa fue pionera al imprimir la fecha de envasado en sus productos, un ejemplo de cómo la búsqueda de frescura y calidad ha estado en el ADN de Arias desde sus inicios. La llegada de Burgo de Arias en 1992, un queso fresco que revolucionó el sector, subraya la capacidad de adaptación de la empresa a las necesidades del mercado.
Bajo el liderazgo de Javier Roza, Mantequerías Arias ha priorizado el bienestar de sus empleados, destacando que detrás de cada trabajador hay familias y talentos que merecen ser valorados. En lugar de optar por despidos en tiempos de crisis, Roza ha preferido reorganizar el trabajo para preservar la experiencia acumulada en su equipo. Esta estrategia ha dado como resultado una baja rotación de personal, lo que refleja un compromiso profundo por parte de la empresa hacia sus trabajadores. Según afirma Roza, “una mala persona puede hacer desaparecer una buena idea”, reiterando la importancia de rodearse de individuos que sumen al ambiente laboral.
Otro aspecto crucial en la gestión de Roza es su enfoque en la innovación. Para él, la creatividad no solo es una herramienta, sino una actitud que debe impregnar todos los niveles de la empresa. Describe la creación como un acto mágico, un proceso que transforma lo inexistente en tangible. Mantequerías Arias ha seguido innovando, como lo demuestra la introducción de Burgo de Arias, que combina tradición con nuevas exigencias nutricionales. Esta constante búsqueda por reinventarse ha permitido a la marca mantenerse relevante en un mercado competitivo, reafirmando su legado histórico mientras honran las expectativas actuales de sus consumidores.
Finalmente, Javier Roza se muestra preocupado por el futuro de la ganadería y sus repercusiones en las comunidades rurales. Su compromiso con el medio ambiente y la sostenibilidad es evidente, ya que Mantequerías Arias se ha certificado como B Corp y trabaja en un plan a largo plazo que busca tener un impacto positivo en todos los involucrados: consumidores, empleados y ganaderos. Roza enfatiza que cuidar a quienes producen nuestra comida es fundamental para la supervivencia de los pueblos. Su lema, «servir al bien común», refleja un ambicioso propósito que podría definir la próxima era de Mantequerías Arias, enfatizando una visión donde el negocio no solo busca beneficios, sino también justicia social y comunitaria.

