Plan de Gestión del Lobo: Claves del Nuevo Protocolo en Asturias

El Consejo de Gobierno asturiano se prepara para realizar una importante aprobación antes de que finalice este mes de junio. Se trata del nuevo Plan de Gestión del Lobo que, según ha anunciado el consejero de Medio Rural, Marcelino Marcos, será presentado en el parlamento asturiano. El objetivo es modificar el II Plan de Gestión del Lobo para adaptarlo a la reciente sentencia del Tribunal Supremo, que había anulado el programa anual de control de la especie correspondiente al año 2022-2023. La reforma buscará cumplir con las exigencias legales y restablecer un marco de control sobre la población de lobos en la comunidad autónoma, muy solicitado por diferentes sectores involucrados en la conservación y gestión del medioambiente.

Marcelino Marcos ha reiterado su compromiso de que el nuevo decreto esté listo para su aprobación en el Consejo de Gobierno antes de que concluya el mes de junio. Este decreto contempla la posibilidad de llevar a cabo controles poblacionales, incluyendo la opción de abatir ejemplares de lobo por parte de cazadores. La modificación del plan es necesaria tras la anulación de uno de sus artículos, lo que obligó al gobierno regional a revisar y adaptar la normativa a un marco legal que garantice no solo la protección del lobo, sino también las herramientas adecuadas para gestionar su población de manera efectiva.

Conforme a los datos del censo realizado el año pasado, Asturias cuenta actualmente con un total de 50 manadas de lobos, 46 de las cuales son reproductoras. Esto representa un incremento del 11% respecto al censo anterior, lo cual sugiere una expansión significativa de la especie en la región. A pesar de los desafíos ambientales, como la reciente oleada de incendios forestales, el censo revela que el número de manadas se ha mantenido estable o ha aumentado, indicando una situación favorable para la conservación del lobo en Asturias. Este crecimiento es visto como un éxito tanto en la conservación de la especie como en la gestión de su hábitat natural.

La Consejería de Medio Rural y Política Agraria ha defendido públicamente la validez y el rigor de los datos obtenidos del censo ante el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Argumentan que su evaluación sobre la situación del lobo en Asturias debe basarse en criterios técnicos y científicos, enfatizando la importancia de un análisis objetivo, evitando aportaciones que puedan perturbar el proceso técnico de validación. Además, han expresado su oposición a someter el informe a un periodo de información pública, al considerar que afecta negativamente la integridad del proceso de evaluación.

Por otro lado, Luis Miguel Domínguez, un reconocido naturalista, ha criticado la forma en que el lobo fue retirado del Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, denunciando que se trató de una acción legalmente cuestionable. Este aspecto resalta la complejidad del debate que rodea a la gestión del lobo en España, que enfrenta tanto desafíos de conservación como intereses económicos de diversos sectores. En este contexto, el nuevo Plan de Gestión del Lobo se presenta como una reforma crucial que deberá equilibrar la protección de la especie con las realidades sociales y económicas de la región.