La industria española se enfrenta a un insoslayable reto: descarbonizarse sin sacrificar su competitividad. Este desafío fue el eje central del foro «Innovación abierta para un futuro sostenible» organizado por KPMG, donde altos directivos de empresas como Navantia, Acerinox, L’Oréal, BBVA y Moeve se reunieron para discutir estrategias y modelos de colaboración. Este encuentro subraya una realidad urgente: muchos sectores, como la aviación y la industria química, requieren soluciones más allá de la simple electrificación de sus procesos. El cambio es inminente, y la colaboración se presenta como la clave para navegar esta transición crucial en la economía española.
Jerusalem Hernández Velasco, socia de Sostenibilidad y Buen Gobierno de KPMG España, abrió la jornada con una afirmación contundente: «sin sostenibilidad no hay futuro». Esta declaración resonó entre los participantes, resaltando que la sostenibilidad se ha convertido en un imperativo empresarial en la actualidad. Hernández Velasco enumeró varios elementos esenciales para el éxito de la transformación hacia la sostenibilidad, incluyendo talento, innovación, y alianzas estratégicas. Su llamado a la cooperación y diálogo entre las empresas fue un punto clave en la búsqueda de soluciones que no solo sean efectivas, sino que también promuevan un sentido de comunidad en la industria.
Una de las temáticas más discutidas fue el desarrollo de combustibles sostenibles para la aviación. Belén Linares, directora de Innovación de Moeve, destacó la creciente presión regulatoria para aumentar la utilización de combustibles sostenibles de aviación (SAF) en el futuro, advirtiendo que la disponibilidad de recursos biológicos será un reto significativo. Con el fin de asegurar un suministro adecuado, el sector mira hacia la producción de e-SAF, un combustible sintético derivado de CO₂, agua y electricidad renovable. Este enfoque ofrece la posibilidad de escalar la producción de combustibles sostenibles, aunque todavía se enfrenta a desafíos como la rentabilidad.
Por su parte, Carlos Ruiz Alonso, director de Sostenibilidad de Acerinox, presentó su innovadora línea EcoACX, que utiliza más del 90% de material reciclado y permite una reducción del 50% en la intensidad de carbono. Estos esfuerzos muestran cómo las compañías no solo buscan adaptarse a la normativa ambiental, sino que también están reaccionando a la demanda del mercado por productos más sostenibles. L’Oréal, a través de Delia García Gómez, también compartió su enfoque hacia la circularidad y sostenibilidad en el packaging, destacando proyectos que van más allá de una mera respuesta a reglamentaciones.
No obstante, la jornada también identificó importantes obstáculos para la transición, como el marco regulatorio restrictivo, la falta de financiación adecuada, y la tendencia hacia el cortoplacismo en las decisiones empresariales. A medida que los participantes resaltaron la necesidad de acelerar la colaboración interempresarial, se hizo evidente que el futuro de la sostenibilidad industrial en España dependerá de la unión de esfuerzos. La conclusión de la jornada enfatizó la importancia de crear un ecosistema donde la innovación abierta no solo sea posible, sino también necesaria, para superar los retos que enfrenta la industria al buscar su descarbonización.

