La culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis) ha comenzado a representar una seria amenaza para la lagartija pitiusa (Podarcis pityusensis) en las Islas Pitiusas, particularmente en Ibiza. Desde su llegada a la isla hace aproximadamente 20 años, esta especie invasora ha devastado las poblaciones de la lagartija, que se encuentran entre las especies endémicas más emblemáticas de la región. Importada accidentalmente con olivos desde la Península, la culebra ha logrado colonizar más del 90% de Ibiza y ha comenzado a nadar hacia los islotes cercanos, donde habitaba la última remanente de lagartijas, poniendo en peligro la supervivencia de esta especie.
La investigación liderada por Oriol Lapiedra del CREAF ha revelado que el comportamiento de la culebra al nadar y colonizar nuevos territorios es inédito en el mundo de las serpientes. Esta suma de capacidades ha sorprendido a los expertos, pues se pensó que los islotes servirían como refugios naturales. Sin embargo, la culebra ha mostrado una notable adaptabilidad, moviéndose ágilmente por el mar en busca de nuevos recursos alimenticios a medida que su población en la isla principal se agota. La situación es alarmante y la investigación continúa, centrándose en la importancia de supervisar en tiempo real los islotes que aún albergan a las lagartijas.
Los esfuerzos para salvar a la lagartija pitiusa han llevado al traslado de algunos ejemplares a un programa de cría en cautiverio en el zoológico de Barcelona. En el primer año de esta iniciativa se han conseguido 32 crías, un rayo de esperanza en medio de una crisis ambiental. Los expertos advierten que ya se ha documentado la extinción de poblaciones en diez islotes, incluyendo Santa Eulària y s’Ora. La pérdida de estas comunidades es irreversible, ya que no existen ejemplares similares en ningún otro lugar del mundo, lo que subraya la gravedad y urgencia de la situación.
La lagartija pitiusa no solo es un símbolo de la biodiversidad de Ibiza, sino que también juega un papel crucial en el ecosistema local. Como polinizadora de diversas especies de plantas y controladora de plagas de insectos, su desaparición significaría un desajuste ecológico significativo. Con una gran diversidad de colores y adaptaciones evolutivas, estas lagartijas son únicas en el mundo. La extinción de sus poblaciones significa la pérdida de un linaje que ha existido durante milenios, lo que tiene implicaciones profundas no solo para el medio ambiente local, sino también para la identidad cultural de la región.
Desde 2010, la culebra ha experimentado una notable expansión por Ibiza, aumentando su territorio de ocupación de menos del 5% a más del 90% en unos pocos años. Este rápido crecimiento ha llevado a la depredación de no solo lagartijas, sino también de pequeños mamíferos y aves, creando un efecto dominó que afecta a toda la cadena alimentaria local. Los científicos, apoyados por varias instituciones, continúan estudiando este fenómeno inusual, advirtiendo sobre la falta de competidores naturales que permita a la culebra prosperar sin límite. La situación es crítica y se necesita una acción inmediata para mitigar los efectos de esta invasión y proteger a las especies nativas.

