Calderones Comunes y el Ruido en Gibraltar: ¿Cómo Afecta su Comunicación?

Investigadores de la Universidad de Aarhus han identificado que los calderones comunes (Globicephala melas) utilizan vocalizaciones específicas para comunicarse entre ellos en el Estrecho de Gibraltar, un área con un tránsito marítimo extremadamente alto, que recibe más de 60,000 embarcaciones al año. Esta situación representa un desafío significativo para los calderones, ya que, en su intento de hacerse escuchar por sus compañeros, deben competir contra el ruido ambiental generado por los motores de las embarcaciones. Este fenómeno no solo afecta su capacidad para comunicarse, sino que también tiene implicaciones cruciales para su supervivencia y reproducción, dado que estos mamíferos marinos están catalogados como una población en peligro crítico de extinción, con solo unos 250 individuos en la región.

El estudio, que también contó con la colaboración de expertos de España, Portugal, Reino Unido y Estados Unidos, analizó las vocalizaciones de 23 calderones a través de dispositivos de seguimiento. Estos dispositivos, colocados en la parte dorsal de los animales, permitieron a los investigadores medir tanto su movimiento como los sonidos que emitían y escuchaban mientras se sumergían. Tras registrar 1,432 vocalizaciones, los investigadores clasificaron los cantos en diferentes categorías. De esta manera, se pudo observar que ciertos tipos de llamadas son más eficaces para la localización de los miembros del grupo, pero estas a menudo se ven ahogadas por el fuerte ruido de las embarcaciones que transitan por el estrecho.

Uno de los hallazgos más preocupantes del estudio reveló que a mayor ruido de fondo, los calderones tienden a aumentar el volumen de sus vocalizaciones, pero esta adaptación tiene un límite. En el caso de las llamadas de baja frecuencia, a menudo ya se encuentran en el máximo de su capacidad y no pueden elevar su volumen lo suficiente para ser escuchados por otros calderones. Esto se convierte en una desventaja crítica cuando intentan volver a reunirse con su grupo después de una búsqueda de alimento o cuando intentan encontrar pareja. La incapacidad para comunicarse de manera efectiva en un entorno ruidoso podría tener serias repercusiones para la cohesión social de la especie.

Los investigadores concluyen que el ruido generado por el tráfico marítimo no solo interfiere con la comunicación entre los calderones, sino que también puede afectar sus interacciones sociales y reproductivas. Frants Jensen, uno de los investigadores, subrayó la necesidad de reducir el ruido en esta área crucial para que los calderones no tengan que «gritar» para hacerse oír. La colaboración entre autoridades marítimas y biólogos podría ser fundamental para implementar estrategias que minimicen el ruido en el océano, asegurando así el bienestar y la viabilidad a largo plazo de esta población en peligro.

La investigación, publicada en el Journal of Experimental Biology, destaca la importancia de escuchar tanto lo que los calderones dicen como lo que escuchan, en un entorno donde se gviven y comunican a través de sonidos. Al final, el futuro de estos icónicos cetáceos depende de nuestra capacidad para comprender sus necesidades y de garantizar que puedan vivir y prosperar en un mar concurrido y ruidoso.