Salmón en Peligro de Extinción: ¿Es Hora de Actuar en España?

El Gobierno de España ha solicitado al Comité Científico que asesora al Comité de Fauna y Flora que elabore un informe sobre el estado de conservación del salmón del Atlántico (Salmo salar), en respuesta a una petición formal de la organización conservacionista Saxífraga. Esta organización ha planteado la inclusión del salmón en el Catálogo Español de Especies Amenazadas dentro de la categoría de «en peligro de extinción», alegando que la especie cumple con criterios específicos establecidos en la legislación correspondiente. La situación del salmón en España se ha vuelto crítica, con evidencias que indican que la especie ha desaparecido del 50% de los ríos en los que anteriormente proliferaba y que sus poblaciones han disminuido un 70% en las últimas tres generaciones.

La exigencia de un informe por parte del Gobierno es un procedimiento reglado que sigue un protocolo bien definido. Una vez que se presenta una solicitud con el respaldo de un informe científico, el Comité Científico debe elaborar un análisis que será considerado por el Comité de Flora y Fauna. Si este último decide aceptar las recomendaciones del Comité Científico, el proceso de catalogación continuará; de lo contrario, podría suceder lo mismo que con la anguila, cuya catalogación ha sido rechazada en varias ocasiones a pesar de contar con dictámenes favorables.

En este contexto, el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, ha expresado su preocupación por el posible negacionismo científico que podría obstaculizar los esfuerzos por proteger al salmón. Morán señala que, si bien la ciencia debería ser la base para la toma de decisiones en materia de conservación, a menudo prima un criterio político que ignora las realidades científicas. Esta dinámica ha sido evidente en casos anteriores, como en el de la anguila europea, donde a pesar de la evidencia científica, las autonomías no han apoyado su catalogación como especie en peligro de extinción.

El procedimiento de catalogación de especies amenazadas en España ha funcionado razonablemente bien durante décadas, pero ahora enfrenta retos significativos. Morán critica el regreso de una cultura de negacionismo científico en las instituciones, algo que los legisladores de décadas pasadas nunca habrían imaginado. El actual clima de desconfianza hacia la ciencia puede llevar a bloqueos en la gestión de especies amenazadas como el salmón, poniendo en riesgo no solo a la especie, sino también los ecosistemas acuáticos que dependen de su existencia.

La inclusión del salmón del Atlántico en el Catálogo Español de Especies Amenazadas no solo tiene implicaciones para la conservación de esta especie, sino que también representa un llamado más amplio a la acción frente a la crisis de biodiversidad. La situación del salmón evidencia la necesidad de decisiones informadas y basadas en la ciencia, en lugar de las motivaciones políticas que a menudo dominan el debate sobre la conservación. La comunidad científica y las organizaciones ambientalistas continúan haciendo un llamado al gobierno para que actúe de manera contundente y proactiva, asegurando así un futuro más sostenible para las especies en peligro en España.