Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel: Aumento Sorpresivo de Aves

La mejora en la presencia de agua en el Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel, ubicado en Ciudad Real, ha sido un factor determinante para el aumento significativo en la población de aves, especialmente de especies en peligro de extinción como la malvasía cabeciblanca, la cerceta pardilla y el porrón pardo. Según el último censo realizado en marzo, y que fue detallado en declaraciones por Carlos Ruiz de la Hermosa, el director del parque, los resultados han sido considerados muy positivos. A pesar de las inclemencias climáticas que generan inundaciones en el parque, Ruiz de la Hermosa subraya que estos datos son un censo de mínimos, implicando que la realidad podría ser aún más alentadora para la biodiversidad del humedal.

El censo, que se llevó a cabo entre el 16 y el 20 de marzo, ha puesto de manifiesto la notable recuperación del humedal, reflejando un impacto directo en la biodiversidad local. Entre las cifras más destacadas, se encuentra el aumento en la población del pato colorado, que ha conseguido llegar casi a los 2.000 ejemplares en comparación con los 1.200 del último censo de 2025. Además, las especies amenazadas, que son objeto de programas de conservación, han mostrado un crecimiento sobresaliente. Por ejemplo, se han contabilizado 140 individuos de porrón pardo, 164 de malvasía cabeciblanca y 40 de cerceta pardilla, lo que significa una recuperación notable para estas aves que se encuentran en situación crítica.

La explosión en el número de anátidas es evidente en todos los registros, resaltando la existencia de 1.035 ejemplares de cuchara común y cerca de 750 cercetas comunes, así como más de 500 ánades azulones y frisos. Aunque algunas especies como el ánade rabudo han mostrado un leve descenso en sus cifras, la presencia de la cerceta carretona, aunque escasa, ha sido significativa con cuatro ejemplares censados. Esta abundancia de anátidas se traduce en un signo alentador para la salud del ecosistema, indicando un mejoramiento en las condiciones del hábitat acuático que favorece su reproducción y alimentación.

El censo también ha destacado la importancia del parque como refugio para diversas aves acuáticas. Las cifras del morito común han pasado de 25 a 223 ejemplares, lo que refleja su notable recuperación, mientras que la garceta común ha vuelto a ser observada en el parque tras su ausencia en el censo anterior. Sin embargo, algunas aves como la cigüeña blanca y la garza real han sufrido descensos en sus poblaciones, factores que Ruiz de la Hermosa atribuye a los movimientos estacionales más que a una amenaza persistente. El parque, por tanto, sigue siendo un santuario fundamental para la conservación de la fauna aviar.

Uno de los hallazgos más emocionantes ha sido la reaparición del bigotudo, una especie que había estado prácticamente ausente del parque en años recientes. La observación de siete bigotudos es un indicativo de la mejora del hábitat y de la efectividad de las medidas de conservación implementadas. Asimismo, el censo ha acompañado un paso migratorio destacado de rapaces como el milano negro, del que se contabilizaron cerca de 1.400 ejemplares, y la presencia de águilas pescadoras. La continuidad de la presencia del águila imperial ibérica ratifica el valor ecológico que posee este espacio natural, no solo para aves comunes, sino para aquellas que poseen un alto interés en la conservación.