León, 2 abr (EFE).- La reciente muerte de una hembra de quebrantahuesos, una especie en grave peligro de extinción, vuelve a poner de manifiesto la urgente necesidad de medidas más efectivas para proteger a estas aves en su hábitat natural. Esta ave fue localizada electrocutada en la vertiente leonesa del Parque Nacional de los Picos de Europa, específicamente entre Caín y Posada de Valdeón, según anunció la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ). Este trágico incidente resalta la problemática de la electrocución, un factor que sigue cobrando vidas de aves rapaces en diversas regiones de España.
El área en la que se encontró a la quebrantahuesos no es nueva en cuanto a incidentes de este tipo. En el año 2019, este tramo ya había sido objeto de una intervención para mitigar el riesgo, mediante aislamiento de las líneas eléctricas y la instalación de dispositivos anticolisión, tras la muerte de otro ejemplar conocido como Sidney. Sin embargo, este nuevo episodio indica que las medidas implementadas fueron insuficientes, lo que ha llevado a la Junta de Castilla y León a solicitar nuevamente a los propietarios de la línea eléctrica que adopten acciones complementarias para prevenir futuros accidentes.
La hembra encontrada era una joven cuya liberación en el Parque Nacional de los Picos de Europa formaba parte del esfuerzo de conservación a través del proyecto LIFE Pro Quebrantahuesos, que busca la reintroducción y seguimiento de la especie en sus áreas históricas. Desde su nacimiento el 28 de febrero de 2025 en Aragón, esta ave había sido monitorizada de cerca y su fallecimiento representa una pérdida significativa para la población emergente de la Cordillera Cantábrica, que lucha por estabilizar su número tras décadas de decline.
Además del quebrantahuesos, la FCQ advirtió que el problema de la electrocución afecta silenciosamente a otras especies de aves rapaces y planeadoras. Muchas de estas especies no tienen un seguimiento similar al del quebrantahuesos, lo que significa que las muertes causadas por líneas eléctricas suelen pasar inadvertidas, contribuyendo así a una mortalidad no natural que se encuentra imparable y que podría comprometer la salud del ecosistema en su conjunto.
En respuesta a estos desafíos, la Junta ha implementado acciones administrativas para asegurar que los titulares de líneas eléctricas tomen la iniciativa en su adecuación y mitigación de riesgos. Entre las propuestas se incluyen un plan de inspecciones preventivas y protocolos de actuación ante casos de electrocución. También se han desarrollado manuales técnicos para categorizar la peligrosidad de los apoyos eléctricos y cuantificar las correcciones necesarias, lo que es crucial para la implementación de tácticas de conservación más efectivas para proteger a las aves y preservar la biodiversidad en Castilla y León.

