Un reciente estudio del biólogo Alfonso Ceña ha puesto en entredicho los censos oficiales sobre la población de lobos en el norte del Sistema Ibérico, que abarca La Rioja y partes de Castilla y León. Según el análisis, realizado entre julio y agosto, la población real de lobos podría ser un 50% menor que la que los censos estatales reportan. Este estudio fue presentado en el XVII Congreso Internacional de la SECEM y señala la necesidad de revisar los métodos de censado utilizados hasta ahora, que han mostrado discrepancias significativas en comparación con los resultados obtenidos en el campo.
Durante la prospección, Ceña y su equipo confirmaron la presencia de grupos de lobos en cinco lugares separados por 25 kilómetros, encontrando evidencias de reproducción en áreas de Soria y Burgos, así como en La Rioja. Sin embargo, contrariamente a los nueve grupos que el último censo estatal (2021-2024) atribuye a esta zona, el estudio identificó que solo existen tres manadas estables. Esta notable discrepancia sugiere no solo una sobreestimación de la población, sino también una posible mala interpretación de la distribución geográfica real de los lignícolas.
El análisis resalta que la metodología empleada en los censos podría estar generando duplicidades en la contabilización de los lobos, especialmente en territorios que se extienden entre diferentes comunidades autónomas. Ceña explica que «la frontera administrativa no coincide con la ecológica», lo que podría llevar a contar dos veces la misma manada si esta transita entre Castilla y León y La Rioja. Este aspecto es crucial, porque podría estar inflando las cifras de lobos presentes en esta zona del norte de España.
Además, el estudio ha revisado 47 áreas en las que los censos oficiales ubicaban manadas, hallando evidencias claras solo en 11 de ellas, mientras que en otras cinco se catalogaron como dudosas. Las conclusiones son especialmente relevantes para Castilla y León, donde la gestión de la especie es un tema delicado en las comunidades ganaderas. Este nuevo enfoque en la evaluación de la población de lobos no solo afecta la conservación de la especie, sino que también tiene implicaciones directas en las políticas de gestión y protección, así como en la relación con los ganaderos de la región.
El estudio de Ceña ha suscitado una gran cantidad de reacciones dentro de la comunidad científica y entre grupos ecologistas, que advierten sobre la necesidad de mantener un enfoque basado en evidencia para la gestión del lobo en España. La controversia sobre la rebaja de protección a la especie y los llamados a prohibir las matanzas del lobo son reflejos de la presión social que existe para asegurar la supervivencia de esta emblemática especie. Más de 40 ONG han denunciado la falta de fundamentos científicos tras las políticas de gestión actuales, reiterando que debe existir un compromiso firme hacia la conservación de los lobos en sus hábitats naturales.

