Cuero Bovino y Deforestación: El Dilema del EUDR que Impacta

Veintiséis organizaciones medioambientales han solicitado a Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, mantener el cuero bovino dentro del Reglamento de la UE sobre productos libres de deforestación (EUDR). Estas ONG, entre las que se encuentran destacadas como Human Rights Watch y Greenpeace, argumentan que excluir el cuero generaría una incoherencia política significativa, ya que la carne de un animal criado en tierras deforestadas estaría prohibida, mientras que el cuero de ese mismo animal podría comercializarse sin restricciones. Esta iniciativa se presenta en un contexto donde la lucha contra la deforestación se vuelve más urgente, y el EUDR tiene como objetivo garantizar que ocho materias primas no provengan de zonas deforestadas.

El EUDR establece que las empresas deben demostrar que los productos derivados del ganado, entre otros, no provienen de áreas deforestadas, lo cual resulta crucial para combatir la deforestación en países como Brasil, donde la gran ganadería es una de las principales causas de la pérdida de selva amazónica. Este reglamento, que se pospuso para entrar en vigor, busca frenar el ciclo de deforestación relacionado con la producción ganadera. Las ONG han subrayado que el cuero representa una parte importante de los productos ganaderos importados por la UE, y su exclusión podría perpetuar prácticas insostenibles.

A través de su carta, las ONG destacan el impacto del mercado de la UE en Brasil, un país que consume una gran parte de su producción de carne, pero que también exporta notablemente su producción de cuero. Este fenómeno resalta la paradoja de que la UE presione por medidas de sostenibilidad en la carne, mientras permite la venta de cuero de animales criados en tierras deforestadas. La presión ejercida por la industria del cuero para su exclusión del reglamento podría tener repercusiones importantes en el futuro de la política medioambiental de la UE.

Una de las afirmaciones más discutidas en la carta es que las organizaciones ven en la inclusión del cuero una oportunidad para incentivar al sector ganadero a adoptar prácticas más sostenibles. Argumentan que la trazabilidad en la cadena de suministro de cuero es factible y que ya se están llevando a cabo medidas para aumentar la transparencia. Por lo tanto, sostienen que las posiciones de las asociaciones de la industria del cuero, que argumentan en contra de la viabilidad de este proceso, son infundadas y responden más a intereses económicos que a beneficios ambientales.

El debate en torno al EUDR y su aplicación sigue tomando fuerza, especialmente con la presión creciente de la industria por la exclusión del cuero. Sin embargo, las ONG alertan que permitir excepciones crearía un precedente peligroso que podría facilitar que otros sectores reclamaran exenciones similares, debilitando así el objetivo del reglamento. La carta también fue enviada a otros funcionarios europeos, reforzando la urgencia de una atención seria a los vínculos entre el cuero, la deforestación y los derechos humanos, especialmente en regiones vulnerables como la Amazonía.