Calentamiento de los mares: ¿Cómo afecta a la biomasa de peces?

Un estudio reciente ha revelado que el calentamiento crónico y prolongado de los océanos desde el siglo pasado ha provocado una alarmante disminución del 20% en la biomasa de peces cada año. Investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) y de la Universidad Nacional de Colombia han analizado más de 700.000 estimaciones sobre la biomasa de 33.990 poblaciones de peces en el hemisferio norte, enfocándose en áreas clave como el Mediterráneo, el Atlántico norte y el Pacífico nororiental. Este trabajo pone de manifiesto la urgente necesidad de adaptar las cuotas pesqueras a esta nueva realidad, para asegurar no solo la sostenibilidad del sector pesquero, sino también la seguridad alimentaria global, dado que una gran parte de la población depende de estos recursos marinos.

Según los investigadores, el impacto del calentamiento marino no afecta a todas las especies de peces de la misma manera. Mientras algunas poblaciones pueden beneficiarse temporalmente con el aumento de las temperaturas, otras pueden experimentar caídas drásticas en su biomasa. De hecho, cuando las olas de calor llevan a los peces de aguas cálidas más allá de su rango óptimo de temperatura, su biomasa puede caer hasta un 43,4%. En contraste, las especies que se encuentran en zonas más frías pueden ver un aumento de hasta el 176% en su biomasa, aunque este crecimiento es temporal y conlleva el riesgo de colapso a largo plazo, alertó Shahar Chaikin, investigador del MNCN.

Ante estos cambios, resulta crucial que los gestores pesqueros modifiquen sus estrategias tradicionales de manejo. Los datos aprecian que el calentamiento crónico ejerce una presión constante sobre las poblaciones y que las fluctuaciones meteorológicas a corto plazo pueden resultar engañosas. Por lo tanto, se propone un enfoque basado en la cooperación internacional y la implementación de medidas a corto y largo plazo. Esto implica la necesidad de poner en marcha acciones de protección inmediata coincidiendo con los eventos térmicos extremos, y a la vez estructurar una gestión sostenible que contemple la tendencia descendente continua en las poblaciones de peces.

Los investigadores subrayan que, debido al carácter transnacional de muchas especies marinas, los modelos de gestión estáticos y aislados son obsoletos. «La población de una especie puede estar disminuyendo en un país mientras que en otro puede estar en auge», explica Juan David González Trujillo, de la Universidad Nacional de Colombia. Por consiguiente, es esencial que los países trabajen en colaboración, estableciendo acuerdos conjuntos para la gestión de los recursos pesqueros y asegurando que las decisiones sean tomadas con un enfoque global. Esto también ayudará a mitigar los riesgos de sobreexplotación que pueden surgir del crecimiento localizado de las poblaciones.

A pesar de que el aumento temporal en las poblaciones de peces en zonas más frías puede parecer una buena noticia, los expertos advierten que este incremento no debe nublar la percepción de la crisis global del calentamiento y su efecto en la biodiversidad marina. Miguel Araújo, coautor del estudio, subraya la necesidad de que los gestores equilibren la pesca entre áreas en auge y las que están en declive, para evitar decisiones que puedan perjudicar la sostenibilidad a largo plazo. Estos hallazgos destacan la importancia de una gestión pesquera informada y adaptativa en un contexto de cambio climático, garantizando así la protección de los ecosistemas marinos y la seguridad alimentaria futura.