Hoy, 27 de febrero, se conmemora el Día Internacional del Oso Polar (Ursus maritimus), una especie que enfrenta desafíos sin precedentes debido a la acelerada pérdida de hielo marino en el Ártico. Diversos estudios recientes, realizados entre 2024 y 2025, revelan que esta disminución del hielo afecta gravemente la capacidad de los osos polares para cazar focas, su principal fuente alimenticia. En particular, en la bahía de Hudson occidental, se ha documentado que la población de osos polares se ha reducido casi a la mitad desde los años noventa, y esto se atribuye a la falta de hielo y a las oportunidades de caza limitadas que este cambio ambiental ha causado.
Investigaciones científicas han advertido que la situación de los osos polares en la bahía de Hudson podría volverse crítica en un futuro cercano si no se toman medidas para frenar el calentamiento global. El número de días sin hielo en esta región ha aumentado a más de 150, y se estima que si esta cifra supera los 183 días, los osos polares adultos sufrirían serios problemas de supervivencia y su tasa de reproducción estaría en riesgo. Esta amenaza se extiende a la costa noreste del Ártico canadiense, donde el aumento de la temperatura está llevando a periodos más prolongados de ayuno, lo que repercute particularmente en los individuos jóvenes y en las hembras que crían.
Un aspecto alarmante que se ha presentado en la crisis de los osos polares es el aumento de casos de enfermedades que afectan a la población. En 2024, Alaska documentó el primer caso de un oso polar muerto a causa de la gripe aviar, lo que representa un nuevo reto para la salud de la especie. Mientras el virus H5N1 se expande entre aves y mamíferos, la salud del oso polar se complica, añadiendo una dimensión adicional a su vulnerabilidad. La combinación de la pérdida de hábitat, la escasez de alimentos, y los riesgos sanitarios pone a esta especie en un estado crítico, que exige atención inmediata.
A pesar de las sombrías proyecciones respecto a los osos polares en diversas regiones, existen excepciones. Recientemente, se ha informado que las poblaciones de osos polares en Svalbard, en el mar de Barents, se mantienen estables y han mostrado una mejora en su condición física, a pesar del incremento en los días sin hielo. Los investigadores atribuyen esta resiliencia a la recuperación de especies de presas terrestres como el reno y la morsa, lo que ofrece nuevas oportunidades de alimentación para los osos en esta región. Sin embargo, los mismos expertos advierten que cualquier reducción adicional del hielo marino podría revertir estos avances locales, subrayando la inestabilidad del futuro de la especie.
Finalmente, los expertos han señalado que, a largo plazo, al menos un tercio de la población de osos polares podría desaparecer en las próximas décadas si continúan las tendencias climáticas actuales. Más de la mitad de las 19 subpoblaciones de osos polares no cuentan con datos suficientes para evaluar su situación, lo que dificulta el desarrollo de estrategias de conservación efectivas. En este contexto crítico, es esencial que la comunidad internacional tome medidas decisivas para proteger a esta emblemática especie del Ártico. Con el Día Internacional del Oso Polar como telón de fondo, se hace un llamado a la acción y a la concienciación sobre la necesidad de preservar el hábitat de los osos polares y su derecho a sobrevivir.

