Neurociencia del Cuerpo: Una Nueva Perspectiva Fundamental

Durante el Muy Science Fest Madrid 2025, la investigadora Nazareth Castellanos desafió una de las máximas más arraigadas en la neurociencia contemporánea: la idea de que el cerebro puede ser estudiado de forma aislada. En su ponencia, Castellanos propuso un enfoque innovador, subrayando la importancia de considerar el cuerpo en su conjunto para entender los procesos mentales. Su intervención no se centró en mapear regiones cerebrales específicas, sino en enfatizar cómo muchas funciones atribuibles al cerebro, como la memoria y la emoción, están influenciadas por otros sistemas del organismo. Esta perspectiva se presenta como un punto de inflexión en la neurociencia, que hasta ahora había mantenido un enfoque predominantemente reduccionista, centrándose casi exclusivamente en el estudio del cerebro.

Castellanos relató la evolución de su propia carrera, que comenzó en el ámbito del estudio de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. A medida que los laboratorios se equipaban con tecnología avanzada para analizar la actividad cerebral, Castellanos reflexionó sobre el hecho de que esta investigación se había llevado a cabo en un contexto que ignoraba la crítica participación del cuerpo. Mientras los investigadores lograban mapear con precisión las dinámicas de diferentes zonas cerebrales, esta comprensión seguía siendo incompleta, porque olvidaba el diálogo constante entre el cerebro y otros órganos. Fue solo tras la decisión de incluir el corazón en sus experimentos que comenzaron a observar patrones de interacción entre la actividad cerebral y la dinámica cardíaca.

La investigación de Castellanos se expandió aún más al integrar el sistema digestivo en sus análisis, permitiendo una nueva visión en la que el cerebro ya no operaba de manera aislada. Este enfoque integral resonó con un episodio memorable narrado por Castellanos durante su intervención. Una participante en un experimento hizo un comentario trivial sobre su necesidad de ir al baño, que sorprendió a los investigadores al generar patrones significativos en la actividad cerebral. Este acontecimiento ilustró concretamente cómo el cuerpo envía señales al cerebro, sugiriendo que ignorar la comunicación entre los sistemas podría significar perder información fundamental. Así, Castellanos argumentó que cada reacción fisiológica tiene un impacto directo en los procesos mentales.

El trabajo de Castellanos examina además el papel de la respiración, un proceso que anteriormente se consideraba automático y poco significativo desde el punto de vista cognitivo. La investigación reveló que la respiración no se limita al intercambio de oxígeno; también tiene implicaciones profundas en la actividad cerebral, modulando función crítica tales como la atención y la emoción. A través de un dispositivo especializado, su equipo pudo estudiar cómo las variaciones en cada fosa nasal influenciaban el funcionamiento cerebral, ofreciendo una perspectiva novedosa sobre el vínculo entre respiración y conducta. Con ello, Castellanos no solo amplió el horizonte de sus estudios, sino que también comenzó a establecer conexiones entre los fenómenos fisiológicos y los procesos mentales.

Finalmente, el mensaje de Castellanos durante el Muy Science Fest se traduce en una invitación a revisar las suposiciones científicas de larga data. No se trata de desacreditar la tecnología aplicada en la neurociencia, sino de utilizarla como herramienta para ofrecer una visión más holística del ser humano. La idea de que el cerebro no funciona de manera aislada, sino interconectado con el cuerpo, plantea una revolución conceptual en la neurociencia que podría transformar nuestra comprensión de la mente. A lo largo de su charla, Castellanos supo transmitir la importancia de escuchar no solo al cerebro, sino también al corazón, al estómago y a los pulmones, resaltando que, en el ámbito científico, a veces, lo más desafiante es reconocer lo evidente que ha estado presente ante nuestros ojos.