Investigadores de la Universidad de Alicante (UA) han alcanzado un hito en el desarrollo de un dispositivo biodegradable que libera compuestos orgánicos volátiles (COV) para combatir el picudo negro de la platanera, una plaga formidable que amenaza la producción de plátanos a nivel global. Bajo la dirección de los profesores Luis Vicente López Llorca y Federico López Moya, este equipo de Fitopatología ha apostado por una solución innovadora que contribuye a la preservación del medio ambiente, alineándose con las crecientes demandas de prácticas agrícolas sostenibles. Este proyecto se enmarca dentro de la iniciativa europea CropSafe, que busca sustituir los pesticidas sintéticos por alternativas más ecológicas, utilizando residuos naturales en su formulación.
El picudo negro de la platanera, originario de la región indiomalaya, se ha expandido a diversas áreas productoras, incluidas las Islas Canarias, donde su impacto ha sido devastador. En respuesta a esta crisis, los investigadores de la UA se han basado en estudios anteriores que identificaron hongos autóctonos capaces de producir COVs, entre los cuales, un compuesto específico conocido como C5 ha mostrado eficiencia para desorientar al insecto, impidiéndole localizar sus fuentes de alimento. Este enfoque representa un avance significativo en la lucha contra plagas, abogando por métodos biológicos en lugar de depender exclusivamente de químicos nocivos para el ecosistema.
Después de dos años de intenso desarrollo y experimentación, el equipo ha patentado un sistema que no solo libera los COVs de manera controlada durante más de 28 días, sino que también se basa en una matriz carbonosa derivada de residuos forestales. La estudiante predoctoral Elena Tane ha explicado que estos dispositivos se presentan en una bolsa porosa que facilita su uso, proporcionando una solución práctica y segura para los agricultores. Esta propuesta no solo promete reducir la dependencia de insecticidas químicos, sino que también minimiza el impacto ambiental asociado a los dispensadores plásticos convencionales, una preocupación creciente en la agricultura moderna.
Los primeros ensayos en plantaciones de Canarias, llevados a cabo en colaboración con el Grupo Regional de Cooperativas Plataneras de Canarias (Coplaca), han arrojado resultados prometedores tanto en ambientes controlados como en condiciones de campo real. Tane ha destacado que las pruebas han demostrado la eficacia del dispositivo en desorientar al picudo negro, lo que repercute directamente en la protección de los cultivos. Este avance no solo es bien recibido por los investigadores, sino que representa un alivio para los agricultores, quienes se benefician de soluciones que no requieren capacitación técnica especializada ni equipos costosos, lo que optimiza sus recursos.
Por último, el alcance de esta tecnología ecológica va más allá de la simple repelencia, ya que su implementación podría ser un modelo replicable en otras regiones y cultivos afectados por plagas similares. La Universidad de Alicante se posiciona así como un referente en innovación agrícola sostenible, capaz de ofrecer soluciones que promueven la seguridad alimentaria en un contexto de cambio climático y presión sobre los recursos naturales. La comunidad científica local y global observa con interés estos desarrollos que reflejan un compromiso claro por la investigación responsable y la adaptación de estrategias agrícolas a un futuro más sostenible.

